¿Qué es la otitis media?
La otitis media es la inflamación o infección del oído medio, el espacio detrás del tímpano donde se encuentran los pequeños huesecillos responsables de la conducción del sonido. Es una de las afecciones más comunes de la infancia: alrededor del 80% de los niños tienen al menos un episodio de otitis media aguda antes de los 3 años, con mayor frecuencia entre los 6 y los 24 meses. También es el principal motivo de prescripción de antibióticos en niños pequeños. Aunque predomina en la infancia, también puede afectar a los adultos. Reconocer las señales de forma temprana y buscar orientación especializada es fundamental para aliviar las molestias y proteger la audición.
Síntomas
La presentación varía según la edad y el tipo de cuadro. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor de oído, que puede ser intenso, sensación de presión o de oído tapado, disminución de la audición, zumbido y, en algunos casos, fiebre. Puede producirse la salida de una secreción amarillenta o verdosa cuando el tímpano se perfora, lo que suele aliviar el dolor. En los bebés y niños pequeños, que aún no saben localizar lo que sienten, las señales más comunes son irritabilidad, llanto persistente, dificultad para dormir, fiebre, el hábito de tirarse o frotarse la oreja y la reducción de la respuesta a los sonidos.
Factores de riesgo
Varios factores aumentan la probabilidad de otitis media, casi siempre ligados a la obstrucción de la trompa de Eustaquio, el canal que ventila el oído medio. Asistir a la guardería es uno de los más importantes y llega a aumentar en cerca de dos veces y media el riesgo de otitis de repetición, por la mayor exposición a infecciones respiratorias. Otros factores bien establecidos son la exposición al tabaquismo pasivo, el uso de chupete después de los primeros meses de vida, la edad entre 6 y 24 meses y los antecedentes familiares de otitis. Las infecciones virales de las vías respiratorias, la rinitis alérgica y el hábito de tomar el biberón acostado también favorecen la acumulación de secreción en el oído medio. En los adultos, las alteraciones anatómicas de la trompa de Eustaquio y el reflujo pueden contribuir. En el niño, la obstrucción de la trompa de Eustaquio suele estar ligada a la hipertrofia de adenoides.
Señales de alerta
Algunas señales indican la necesidad de una evaluación sin demora: dolor intenso que no cede con analgésicos comunes, fiebre alta persistente, salida de secreción por el oído, hinchazón o enrojecimiento detrás de la oreja, mareo importante o desequilibrio y empeoramiento del estado general. En los niños, el retraso en el habla o la impresión de que el niño no está oyendo bien merecen atención, porque pueden indicar líquido persistente en el oído medio. Estas señales ayudan a diferenciar un cuadro que puede solo vigilarse de uno que necesita tratamiento inmediato.
Tipos de otitis media
La otitis media aguda tiene un inicio rápido, con dolor y signos de inflamación, y suele desencadenarse por una infección respiratoria.
La otitis media con efusión, también llamada serosa, es la acumulación de líquido en el oído medio sin infección activa. En general causa sensación de oído tapado y pérdida auditiva leve, y es la principal causa de descenso de la audición en niños en edad escolar. Es muy común: la mayoría de los niños tendrá al menos un episodio hasta los 4 años.
La otitis media crónica supurativa se caracteriza por una perforación persistente del tímpano y una salida continua de secreción, y exige un manejo especializado.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo y la gravedad del cuadro, y no toda otitis necesita antibiótico.
En los casos agudos, el control del dolor con analgésicos es la primera medida y brinda alivio ya en las primeras horas. En parte de los casos, sobre todo en niños mayores de 2 años con un cuadro leve, es posible adoptar la llamada observación vigilada: acompañar de cerca durante 48 a 72 horas e iniciar el antibiótico solo si no hay mejoría o si el cuadro empeora. El antibiótico se recomienda desde el inicio cuando hay dolor intenso, fiebre alta, secreción por el oído o en bebés menores con otitis en ambos oídos. Esta conducta individualizada evita el uso innecesario de antibióticos sin dejar de tratar a quien realmente lo necesita.
En la otitis media con efusión, la mayoría de los casos se resuelve por sí sola: cerca de la mitad de las efusiones desaparece en un plazo de 3 meses. Por eso, cuando no hay un perjuicio importante de la audición o del habla, la recomendación suele ser acompañar durante ese período antes de considerar cualquier cirugía. Cuando el líquido persiste por más de 3 meses y se asocia a pérdida auditiva, molestias recurrentes o retraso en el desarrollo del habla, puede indicarse la colocación de un tubo de ventilación. El tubo drena el líquido, normaliza la presión del oído medio y restablece la audición, reduciendo la recurrencia de los episodios.
Complicaciones
Cuando no se trata de forma adecuada, la otitis media puede evolucionar hacia cuadros más graves. La perforación del tímpano es la más común y suele cicatrizar sola, pero puede volverse crónica. La infección puede extenderse al hueso mastoides, detrás de la oreja, causando mastoiditis, hoy poco frecuente gracias al tratamiento adecuado. Los cuadros crónicos pueden llevar al colesteatoma, una acumulación anormal de piel dentro del oído medio capaz de erosionar los huesecillos, que exige tratamiento quirúrgico.
Sobre la audición, conviene aclarar un punto que suele generar confusión. La pérdida auditiva causada por la otitis media es, en la gran mayoría de los casos, del tipo conductiva, es decir, ligada al líquido en el oído medio, a la perforación del tímpano o a alteraciones de los huesecillos, y suele ser reversible o tratable. No debe confundirse con la otosclerosis, que es una enfermedad propia de la cápsula ósea del oído, de origen genético y sin relación con la infección. La pérdida del tipo neurosensorial, permanente, es rara en la otitis y ocurre solo en situaciones específicas, como la otitis crónica supurativa o la laberintitis. El seguimiento especializado existe justamente para evitar que los cuadros repetidos o crónicos lleguen a comprometer la audición de forma duradera.
Prevención
Algunas medidas simples reducen el riesgo de otitis, sobre todo en los niños. La lactancia materna es protectora: amamantar durante al menos 3 a 6 meses disminuye la probabilidad de otitis, incluidas las de repetición. Mantener la vacunación al día también ayuda, ya que la vacuna neumocócica reduce los episodios de otitis causados por los tipos de bacteria que cubre. Completan la lista evitar el cigarrillo dentro de casa, no ofrecer el biberón con el niño acostado, limitar el uso de chupete después de los primeros meses, mantener la higiene nasal y tratar temprano las infecciones respiratorias y las alergias. En los niños con episodios repetidos, la evaluación para un tubo de ventilación puede prevenir complicaciones auditivas.
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Referencias
1. Lieberthal AS, et al. The Diagnosis and Management of Acute Otitis Media. Pediatrics. 2013;131(3):e964-e999 (American Academy of Pediatrics).
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4. Harmes KM, et al. Otitis Media: Diagnosis and Treatment. American Family Physician. 2013;88(7):435-440.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica.
Preguntas frecuentes sobre la otitis media
¿Qué es la otitis media?
La otitis media es la inflamación o infección del oído medio, la región ubicada detrás del tímpano y responsable de transmitir el sonido a través de los huesecillos auditivos. Es muy común en la infancia, pero también puede ocurrir en los adultos.
¿Cómo identificar la otitis media en bebés y niños pequeños?
En los bebés y niños pequeños, las señales frecuentes incluyen irritabilidad, llanto persistente, dificultad para dormir, fiebre, reducción de la respuesta a los sonidos y el hábito de tirarse o frotarse la oreja. En algunos casos, puede haber dolor intenso y salida de secreción por el oído cuando existe perforación del tímpano.
¿Toda otitis necesita antibiótico?
No. El control del dolor es siempre la primera medida. En niños mayores con cuadros leves, muchas veces es posible solo acompañar de cerca durante 48 a 72 horas, iniciando el antibiótico solo si no hay mejoría. El antibiótico está indicado desde el inicio en los casos con dolor intenso, fiebre alta, secreción por el oído o en bebés menores con otitis en ambos oídos. La decisión es siempre individual.
¿Cuándo es necesario colocar un tubo de ventilación en el oído?
La mayoría de las efusiones (líquido en el oído medio) desaparece sola, cerca de la mitad en un plazo de 3 meses. Por eso, suele acompañarse antes de operar. El tubo puede indicarse cuando el líquido persiste por más de 3 meses y se asocia a pérdida auditiva, molestias recurrentes, retraso en el desarrollo del habla o un impacto importante en el día a día. La indicación depende del tiempo de evolución, de la evaluación auditiva y del contexto clínico.
¿La otitis media puede causar pérdida auditiva permanente?
En la mayoría de los casos, la alteración auditiva asociada a la otitis media es temporal y del tipo conductiva, mejorando con el tratamiento adecuado. Los cuadros recurrentes o crónicos pueden causar alteraciones más duraderas del tímpano y de los huesecillos, motivo por el cual el seguimiento especializado es importante. La pérdida permanente del tipo neurosensorial es rara y ocurre solo en situaciones específicas de infección crónica.
¿Cuáles son los tipos de otitis media?
De forma general, la otitis media puede presentarse como otitis media aguda, cuando hay un inicio rápido con signos inflamatorios; otitis media con efusión, cuando existe líquido en el oído medio sin infección aguda evidente; y otitis media crónica, cuando el problema persiste o recurre y exige una evaluación especializada.