Pocas decisiones generan en los padres tanta inseguridad como la posibilidad de que el hijo pase por una cirugía. Si llegaste hasta aquí después de noches escuchando roncar a tu hijo, de verlo dormir con la boca abierta o tras un nuevo episodio de dolor de garganta, es natural sentir esa mezcla de preocupación y duda: “¿de verdad hace falta operar?”.
La buena noticia es que esta decisión no tiene por qué tomarse a ciegas. Existen criterios bien establecidos, basados en guías médicas, que ayudan a separar los casos en los que conviene observar y esperar de aquellos en los que la cirugía tiende a aportar un beneficio real. Este texto explica, en lenguaje sencillo, qué son las adenoides y las amígdalas, por qué se agrandan, qué señales merecen atención y cómo el otorrinolaringólogo llega a la conclusión de operar o no.
La idea es darte información de calidad para que converses con más tranquilidad en la consulta y entiendas mejor lo que le ocurre a tu hijo.

¿Qué son las adenoides y las amígdalas?
Las adenoides y las amígdalas son tejidos de defensa, formados por células del sistema inmunitario. Funcionan como una especie de “puesto de vigilancia” en la entrada de las vías respiratorias, y ayudan al cuerpo a reconocer virus y bacterias, sobre todo en los primeros años de vida.
- Amígdalas (o amígdalas palatinas): están a los lados de la garganta. Son esas dos “bolitas” que se ven cuando el niño abre bien la boca.
- Adenoides (o amígdala faríngea): están más ocultas, en el fondo de la nariz, detrás del paladar. No se ven a simple vista en una consulta común, por eso muchos padres nunca las han visto. Son como una tercera amígdala en el fondo de la nariz.

Aunque forman parte del sistema de defensa, el cuerpo cuenta con muchos otros mecanismos inmunitarios. Por eso, cuando la cirugía es necesaria, la extracción de estos tejidos no deja al niño “sin defensas”, como suele temerse.
¿Por qué se agrandan las adenoides y las amígdalas?
Es común que estos tejidos crezcan de forma natural en los primeros años de vida, justo en la etapa en que el niño tiene más contacto con virus y bacterias (guardería, escuela, hermanos mayores). Ese aumento muchas veces es temporal y tiende a disminuir con el crecimiento.
El problema aparece cuando el aumento es lo bastante grande como para dificultar la respiración y el sueño, o cuando las amígdalas se infectan de forma repetida. Algunos niños tienen una tendencia individual a tener estos tejidos más grandes; las alergias respiratorias y las infecciones de repetición también pueden contribuir.
Conviene separar dos escenarios que suelen confundirse en la mente de los padres:
- Tamaño aumentado que obstruye (adenoides o amígdalas grandes que dificultan respirar y dormir).
- Infecciones de repetición (amigdalitis frecuentes), que son un problema diferente, aunque a veces aparezcan en el mismo niño.
Los criterios para considerar la cirugía son diferentes en cada uno de estos escenarios, como verás más adelante.
¿Qué señales en los hijos merecen la atención de los padres?
Las señales varían según qué está agrandado y cuánto. Reunimos a continuación las más frecuentes. Ver uno u otro signo aislado no significa que haya indicación de cirugía, pero la presencia de varias señales, de forma persistente, es un buen motivo para buscar una evaluación.
Señales ligadas a la obstrucción y al sueño (adenoides y amígdalas grandes)
- Ronquido frecuente, varias noches por semana.
- Respiración por la boca, dormido y a veces despierto; niño que duerme con la boca abierta o la mantiene abierta durante el día.
- Sueño agitado, con muchos cambios de posición, despertares y la sensación de que “no descansa”.
- Pausas en la respiración durante el sueño, a veces seguidas de un suspiro o atragantamiento (la señal que más preocupa a los padres, y con razón).
- Voz nasal (como si siempre estuviera “congestionado”) y dificultad para respirar por la nariz.
- Somnolencia o irritabilidad durante el día, dificultad para concentrarse e impacto en el rendimiento escolar.
- Mojar la cama de forma persistente o que vuelve a ocurrir, que en algunos niños se relaciona con el trastorno del sueño.
- En casos más prolongados, alteraciones en el crecimiento o en la forma del rostro y de la arcada dental, ligadas a la respiración bucal continua, así como alteraciones dentales o de la mordida.
Este conjunto de señales puede indicar lo que llamamos trastornos respiratorios del sueño, que van desde el ronquido simple hasta la apnea obstructiva del sueño (AOS) en el niño, cuando hay pausas y una caída en la calidad del sueño y de la oxigenación. Es un tema que merece atención porque el sueño es fundamental para el desarrollo infantil. (Puedes profundizar en esto en nuestro artículo sobre apnea del sueño en niños.)

Señales ligadas a las infecciones de repetición (amígdalas)
- Amigdalitis de repetición: episodios frecuentes de dolor de garganta con fiebre, placas (puntos blancos) en las amígdalas y ganglios inflamados en el cuello.
- Ausencias recurrentes a la escuela y uso repetido de antibióticos a lo largo del año.
Si la queja principal son los dolores de garganta repetidos, conviene entender mejor el cuadro en nuestra página sobre amigdalitis y dolor de garganta.
Señales ligadas al oído
- Otitis de repetición o líquido detrás del tímpano, que pueden relacionarse con las adenoides agrandadas.
- Sensación de audición apagada o pedir que se suba el volumen de la televisión, algo que en los niños a veces pasa desapercibido.
¿Cuándo basta solo con observar y cuándo hay que investigar?
No todo ronquido ni toda amígdala grande significan cirugía. En muchos casos, la conducta más sensata es observar, porque estos tejidos pueden disminuir con el crecimiento.
En general, suele tener sentido observar y reevaluar cuando:
- el ronquido es ocasional, ligado a resfriados o crisis de alergia, y mejora fuera de esos períodos;
- no hay pausas en la respiración ni señales de sueño de mala calidad;
- las infecciones de garganta son poco frecuentes;
- el niño crece, duerme y rinde bien en el día a día.
Por otro lado, suele valer la pena investigar con un otorrinolaringólogo cuando hay:
- ronquido frecuente acompañado de respiración bucal y sueño agitado;
- relato de pausas en la respiración durante el sueño;
- impacto en el comportamiento, la atención o el rendimiento escolar;
- infecciones de garganta repetidas a lo largo del año;
- otitis de repetición o sospecha de hipoacusia.
La decisión entre observar y operar es individual y tiene en cuenta la intensidad de los síntomas, la edad del niño, el impacto en su vida y la exploración física, y no solo el tamaño de los tejidos de forma aislada.
¿Cómo evalúa el otorrinolaringólogo al niño?
La evaluación comienza con una conversación detallada (historia clínica) y la exploración física. Muchas veces, este conjunto ya orienta bien la conducta. Según el caso, el médico puede recurrir a:
- Exploración de la garganta y la nariz, para estimar el tamaño de las amígdalas y evaluar la respiración.
- Nasofibroscopia (una exploración con una cámara fina y flexible) o, en algunos casos, radiografía lateral de cavum, para evaluar las adenoides, que normalmente no se ven a simple vista. La elección de la prueba depende de la edad y la colaboración del niño.
- Polisomnografía (estudio del sueño): es la prueba de referencia para confirmar y medir la gravedad de la apnea obstructiva del sueño. Según las guías, suele indicarse cuando hay dudas sobre la verdadera necesidad de operar o en niños con condiciones que aumentan el riesgo (por ejemplo, edad muy temprana, obesidad, síndrome de Down o alteraciones craneofaciales o neuromusculares). No todos los niños necesitan esta prueba antes de la cirugía.
- Evaluación de la audición, cuando se sospecha otitis o hipoacusia.
El objetivo de esta etapa es entender el cuadro en su conjunto, y no solo “cuánto ha crecido”, para que la indicación, si la hay, esté realmente fundamentada.
¿Cuándo suele indicarse la cirugía en el niño?
La cirugía más común en este contexto es la adenoamigdalectomía (extracción de las adenoides y las amígdalas). En algunos casos se retiran solo las adenoides (adenoidectomía) o solo las amígdalas (amigdalectomía), según la evaluación.
Las guías médicas reconocidas (como las de la Academia Americana de Otorrinolaringología – AAO-HNS) organizan las indicaciones en torno a dos grandes motivos. Conviene insistir en que estos criterios orientan la consulta, pero la indicación quirúrgica es siempre una decisión individual, tomada caso por caso entre la familia y el médico, y no una recomendación automática para todo niño con adenoides o amígdalas agrandadas.

1. Obstrucción respiratoria y apnea del sueño
Cuando el aumento de las adenoides o las amígdalas causa apnea obstructiva del sueño o un trastorno respiratorio del sueño con impacto en el niño, la cirugía se considera el tratamiento de primera línea, de acuerdo con las principales guías. En estos casos, la mejora del sueño y de la respiración suele ser el objetivo principal.
2. Infecciones de garganta de repetición
Para las amigdalitis de repetición, las guías adoptan criterios bastante objetivos (conocidos como criterios de Paradise) para ayudar a decidir. En general, la cirugía tiende a considerarse cuando el número de episodios de dolor de garganta bien documentados es:
- 7 o más episodios en 1 año; o
- 5 o más episodios por año en los últimos 2 años; o
- 3 o más episodios por año en los últimos 3 años.
Para ello, cada episodio debe haber sido un episodio de dolor de garganta acompañado de al menos uno de los siguientes hallazgos: fiebre superior a 38,3 °C, ganglios inflamados en el cuello (adenopatías dolorosas), exudado en las amígdalas o prueba positiva para la bacteria estreptococo (Streptococcus del grupo A).
Por debajo de estas cifras, las guías recomiendan observar y esperar en lugar de operar, dado que en estos casos la cirugía puede no aportar tanto beneficio. No es una regla rígida ni automática: situaciones particulares (como amigdalitis graves, abscesos de repetición u otros factores) pueden cambiar la evaluación, siempre de forma individual.
En resumen: el número de episodios no lo es todo, pero es un punto de partida importante. Por eso conviene anotar las fechas y los síntomas de las amigdalitis de tu hijo a lo largo del tiempo; ese historial ayuda mucho al médico a decidir.
¿Cómo suele ser la recuperación de la cirugía?
La adenoamigdalectomía suele ser una cirugía de corta duración, por lo general con alta el mismo día o tras una noche de observación, según la edad del niño, el caso y la valoración del equipo.
Puntos generales que suelen formar parte del postoperatorio (siempre según la orientación individual del médico):
- Dolor de garganta en los primeros días, que es esperable y se controla con medicación.
- Alimentación preferentemente fría, blanda y ligera al inicio, volviendo poco a poco a la normalidad.
- Reposo relativo y suspensión temporal de la escuela y de las actividades físicas más intensas durante algunos días.
- Atención a las señales de alarma indicadas por el equipo, como el sangrado, situación en la que se debe buscar atención médica.
Hoy en día existe la posibilidad de usar algunas tecnologías que mejoran la calidad y la seguridad del postoperatorio, como por ejemplo la radiofrecuencia. Para saber más sobre este avance en la cirugía, visita mi página sobre la amigdalectomía con coblación.
Como toda cirugía, la adenoamigdalectomía tiene beneficios y también riesgos, que deben explicarse y ponderarse caso por caso. No existe ningún procedimiento sin riesgos, y la decisión siempre debe comparar lo que se gana con lo que se evita. El seguimiento después de la cirugía es una parte importante del proceso.
Preguntas frecuentes de los padres (FAQ)
¿Es normal que un niño ronque?
Roncar de vez en cuando, durante un resfriado, puede ocurrir. Lo que merece atención es el ronquido frecuente, sobre todo cuando se acompaña de respiración por la boca, sueño agitado o pausas en la respiración. En estos casos, conviene buscar una evaluación.
¿Las adenoides y las amígdalas agrandadas siempre necesitan cirugía?
No. Muchos casos se observan a lo largo del tiempo, porque estos tejidos pueden disminuir con el crecimiento. La cirugía se considera cuando hay una obstrucción significativa del sueño o la respiración, o infecciones de repetición dentro de ciertos criterios.
¿Retirar las adenoides y las amígdalas debilita la inmunidad del niño?
El sistema de defensa del cuerpo es amplio y cuenta con varios otros órganos y mecanismos. Cuando la cirugía está bien indicada, la extracción de estos tejidos no suele comprometer la inmunidad del niño de forma relevante.
¿Cuál es la diferencia entre adenoidectomía, amigdalectomía y adenoamigdalectomía?
La adenoidectomía es la extracción solo de las adenoides; la amigdalectomía, solo de las amígdalas; y la adenoamigdalectomía, de ambas. Lo que se retira depende de la evaluación de cada niño.
¿El ronquido y la respiración por la boca mejoran después de la cirugía?
Cuando el problema se debe principalmente al aumento de estos tejidos, la tendencia es una mejora importante de la respiración y del sueño. En parte de los niños, sobre todo cuando hay otros factores (como la obesidad), puede ser necesario un seguimiento y medidas adicionales. La evaluación individual es la que define la expectativa realista.
¿Existe una edad adecuada para operar?
No hay una edad única. La decisión considera los síntomas, el impacto en el niño y la evaluación del otorrinolaringólogo. En niños muy pequeños, suele tenerse un cuidado adicional en la investigación.
¿Se puede tratar sin cirugía?
En algunos cuadros, especialmente los más leves o ligados a la alergia, la observación y el tratamiento clínico de las causas asociadas (como la rinitis) pueden ser suficientes. La conducta depende del caso.
¿Cuándo buscar una evaluación?
Si tu hijo ronca con frecuencia, duerme con la boca abierta, tiene sueño agitado, presenta pausas en la respiración o tiene amigdalitis de repetición, vale la pena hablar con un otorrinolaringólogo. Una evaluación cuidadosa ayuda a definir, con criterio, si el mejor camino es observar u operar, y a quitar de los padres el peso de decidir solos.
Para entender mejor el cuadro de adenoides agrandadas en la infancia, también puedes leer nuestra página sobre hipertrofia de adenoides en niños y, si la cirugía está en discusión, la página sobre la adenoamigdalectomía. También hay un contenido dedicado a la cirugía de adenoides y amígdalas en niños.
El Dr. José Eduardo Merighe Marcondes — MÉDICO (CRM SP 107711, RQE 43840), otorrinolaringólogo, atiende a niños y adultos en Morumbi e Itaim (São Paulo-SP) y en Alphaville (Barueri-SP), con dedicación al ronquido y la apnea del sueño, también en la infancia. Agendar una consulta.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica.
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Sobre el autor
Dr. José Eduardo Marcondes
Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840
Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Pionero en el uso de la cirugía robótica (TORS) para la apnea del sueño. Miembro del cuerpo clínico del Hospital Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz. Miembro de la ABORL-CCF.
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