Cómo reconocer la apnea del sueño en niños: señales que los padres no deben ignorar
Como padres, pasas horas observando a tus hijos mientras duermen, percibiendo cada detalle de esa carita relajada y de su respiración. Pero ¿alguna vez has notado algún comportamiento extraño durante el sueño? Ronquidos fuertes, pausas en la respiración, sueño inquieto o somnolencia excesiva durante el día pueden ser señales de apnea obstructiva del sueño, un problema más común de lo que muchos imaginan y que puede afectar seriamente el desarrollo de los niños. Para tener una idea, la apnea del sueño afecta a alrededor del 1% al 5% de los niños y es más frecuente entre los 2 y los 8 años, etapa en que las amígdalas y los adenoides suelen ser proporcionalmente más grandes.
¿Qué es la apnea del sueño infantil?
La apnea obstructiva del sueño es un trastorno respiratorio que ocurre durante el sueño, caracterizado por interrupciones breves de la respiración. Durante estas pausas, que pueden durar algunos segundos, el niño prácticamente deja de respirar debido al bloqueo de las vías respiratorias superiores. Estos episodios se repiten a lo largo de la noche, fragmentando el sueño e impidiendo que el niño obtenga el descanso reparador que necesita para su desarrollo.
Identificando cambios en el comportamiento diario
Muchas veces, las primeras señales de la apnea aparecen durante el día, en las actividades cotidianas del niño. Como médico, siempre pido a los padres que observen el comportamiento escolar de sus hijos. Los niños con apnea con frecuencia tienen dificultad para concentrarse en clase, distrayéndose con facilidad durante las explicaciones o al hacer la tarea.
La memoria también puede verse afectada. Puedes notar que tu hijo olvida recados sencillos, tiene dificultad para recordar dónde dejó sus juguetes o necesita varias repeticiones para aprender una canción o un poema. El procesamiento de la información tiende a hacerse más lento, por lo que el niño puede tardar más en entender instrucciones o responder preguntas.

Niño con somnolencia diurna acostado bostezando
En el aspecto del comportamiento, presta atención a la irritabilidad excesiva, especialmente al final del día. Niños que antes eran tranquilos pueden volverse agresivos, tener rabietas sin motivo aparente o mostrar señales de hiperactividad. Paradójicamente, a diferencia de los adultos que suelen sentir somnolencia, muchos niños con apnea se vuelven inquietos y agitados como forma de compensar el cansancio.
El rendimiento escolar suele ser uno de los primeros aspectos que llama la atención de padres y maestros. La caída en las notas, la dificultad para seguir el ritmo de la clase y los problemas de lectura y escritura pueden ser consecuencias directas de la fragmentación del sueño. Algunos niños incluso son derivados para una evaluación de déficit de atención cuando, en realidad, el problema está en un sueño inadecuado.
Cómo el sueño fragmentado perjudica el desarrollo
Cuando el sueño se interrumpe constantemente por los episodios de apnea, el niño no logra alcanzar las fases más profundas del sueño, esenciales para el desarrollo. Durante estas fases, el cerebro consolida los recuerdos, procesa la información aprendida durante el día y libera hormonas fundamentales para el crecimiento.
La privación crónica de oxígeno, causada por las pausas respiratorias, afecta directamente el funcionamiento del cerebro. Las células cerebrales, especialmente en las áreas responsables de la atención, la memoria y el aprendizaje, se ven afectadas por esta reducción de oxígeno. Con el tiempo, y si no se trata adecuadamente, esto puede provocar cambios duraderos en el desarrollo cognitivo.
Además, el cuerpo del niño permanece en un estado constante de estrés durante la noche, liberando hormonas como el cortisol que pueden interferir en el crecimiento y el desarrollo emocional. Por eso muchos niños con apnea presentan un escaso aumento de peso y de talla, además de cambios de humor.
Señales que deben llamar tu atención
Como médico con más de 20 años de experiencia, siempre oriento a los padres a observar con atención el comportamiento de sus hijos tanto de noche como de día.
Durante el sueño, presta atención al ronquido frecuente y fuerte, que puede ser tan intenso que los despierte por la noche. Observa si hay pausas en la respiración seguidas de respiración jadeante o sonidos de ahogo. El niño puede dormir en posiciones extrañas para tratar de facilitar el paso del aire, tener un sueño extremadamente inquieto cambiando constantemente de posición y sudar en exceso durante la noche.

Niño con apnea del sueño durmiendo con la boca abierta
Durante el día, fíjate si el niño presenta somnolencia excesiva, cansancio constante incluso después de una noche de sueño, irritabilidad, agresividad o hiperactividad, dificultad para concentrarse en la escuela y caída en el rendimiento escolar. Muchas veces, a diferencia de los adultos que sienten somnolencia, los niños con apnea pueden volverse hiperactivos e inquietos.
Síntomas específicos de la respiración y la alimentación
La respiración por la boca es una señal importante que no debe ignorarse. Cuando el niño mantiene la boca constantemente abierta, incluso durante el día, puede indicar una obstrucción nasal crónica. El mal aliento persistente y la resequedad de los labios y alrededor de la boca también son consecuencias de esta respiración oral.
En la alimentación, observa comportamientos específicos que indican dificultad respiratoria. Los niños con apnea con frecuencia comen con la boca abierta, haciendo ruidos al masticar. Pueden masticar muy despacio, deteniéndose constantemente para respirar por la boca, o tragar grandes trozos de comida para evitar masticar durante mucho tiempo.
Algunos niños prefieren alimentos blandos o líquidos, evitando texturas que exijan una masticación prolongada. Durante las comidas, pueden parecer jadeantes o cansados, especialmente al consumir alimentos que requieren más esfuerzo al masticar. También es común que se quejen de dificultad para tragar o de la sensación de comida “atascada” en la garganta.
Presta atención también a las quejas de oído tapado, zumbido o dolor de oído frecuente. La apnea puede causar disfunción de la trompa de Eustaquio, lo que lleva a otitis de repetición y afecta la audición.
¿Por qué es tan importante estar atento?
La apnea del sueño no es solo un problema de respiración durante la noche. Sus consecuencias pueden ser graves para el desarrollo infantil, y por eso siempre insisto en la importancia del diagnóstico temprano.
Impacto en el crecimiento y el desarrollo: Durante el sueño profundo, el cuerpo libera hormonas fundamentales para el crecimiento. Los niños con apnea pueden presentar un escaso aumento de peso y de talla, además de cambios en el desarrollo facial y de la arcada dental.
Perjuicios cognitivos y de aprendizaje: La fragmentación del sueño y la disminución de los niveles de oxígeno afectan directamente el desarrollo del cerebro. Los estudios muestran que los niños con apnea presentan dificultades de memoria, atención, concentración y procesamiento de la información. El rendimiento escolar puede verse afectado, con notas más bajas y dificultades de aprendizaje.
Cambios conductuales y emocionales: La falta de un sueño de calidad puede llevar a problemas de comportamiento significativos. Los niños pueden presentar hiperactividad, agresividad, déficit de atención, irritabilidad e incluso síntomas parecidos al TDAH. También pueden desarrollarse problemas emocionales como ansiedad y depresión.
Complicaciones cardiovasculares: Aunque son menos comunes en niños, la apnea puede llevar a hipertensión pulmonar y, en casos graves, a problemas cardíacos. La privación crónica de oxígeno sobrecarga el sistema cardiovascular.
Factores de riesgo importantes
Algunos niños tienen mayor predisposición a desarrollar apnea del sueño. El aumento de las amígdalas y los adenoides es la causa más común en la infancia. La obesidad infantil también incrementa significativamente el riesgo. Los niños con alergias respiratorias, reflujo gastroesofágico, malformaciones craneofaciales o síndromes genéticos también merecen una atención especial. Cuando la causa es el aumento de las amígdalas y los adenoides, la cirugía (adenoamigdalectomía) es el tratamiento de primera elección y ayuda a la mayoría de los niños. Aun así, no es garantía de cura: algunos niños, sobre todo con obesidad o de mayor edad, pueden mantener algún grado de apnea después de la cirugía. Por eso la reevaluación tras el tratamiento es tan importante.
La importancia del diagnóstico temprano
Muchas veces pasa bastante tiempo entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico correcto, y durante ese período el niño queda expuesto a las complicaciones que he mencionado. Por eso siempre les digo a los padres: no ignoren las señales.
El diagnóstico implica una evaluación clínica detallada, cuestionarios específicos para detectar trastornos del sueño y, cuando es necesario, la polisomnografía, que es el examen de referencia. Cuanto antes identifiquemos y tratemos la apnea, mejores serán los resultados para el desarrollo del niño.

Qué esperar del tratamiento
Un gran estudio internacional (el ensayo CHAT, publicado en el New England Journal of Medicine en 2013) ayudó a entender qué esperar de la cirugía en niños con apnea leve a moderada. En comparación con la simple observación, la adenoamigdalectomía mejoró el comportamiento, la calidad de vida, los síntomas y la propia polisomnografía.
Cómo es el tratamiento
El tratamiento es individualizado. En los casos más leves, medidas como el corticoide en spray nasal y, en situaciones seleccionadas, el antileucotrieno (montelukast) pueden ayudar, aunque la evidencia es de corto plazo. Cuando hay un aumento importante de las amígdalas y los adenoides, la cirugía es la primera elección. Si queda apnea después de la cirugía, o cuando la cirugía no está indicada, el CPAP (un aparato que mantiene la vía aérea abierta con presión de aire) es una buena opción. Y en el niño con obesidad, el control del peso forma parte del tratamiento, porque la obesidad aumenta el riesgo de que la apnea persista.
¿Cuándo buscar ayuda?
Si identificas cualquiera de estas señales en tus hijos, especialmente ronquidos frecuentes, pausas respiratorias observadas durante el sueño o cambios de comportamiento significativos, no dudes en buscar una evaluación especializada. Como siempre les digo a los padres en mi consultorio: la calidad del sueño de tu hijo es fundamental para su futuro.
Recuerda que la apnea del sueño infantil tiene tratamiento, y cuanto más temprana sea la intervención, mejores serán los resultados para el desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño. Agenda una consulta por nuestro WhatsApp para que, juntos, encontremos la mejor manera de asegurar noches tranquilas y un desarrollo saludable para tu pequeño.
Preguntas frecuentes
¿Todo ronquido es señal de apnea?
No. Roncar de vez en cuando es común. La señal de alerta es el ronquido frecuente y fuerte acompañado de pausas en la respiración, ahogos o sueño muy inquieto. Es esa combinación la que merece evaluación.
¿Mi hijo realmente necesita una polisomnografía?
La polisomnografía es el examen estándar para confirmar la apnea y medir su gravedad. No todos los niños necesitan hacerla de inmediato: la evaluación comienza por la historia clínica y el examen de la nariz y la garganta, y el especialista la indica cuando el resultado va a cambiar la conducta.
¿La cirugía de amígdalas y adenoides cura la apnea?
En la mayoría de los niños con aumento de esas estructuras, la cirugía mejora mucho o resuelve el cuadro. Pero no es garantía: los niños con obesidad o mayores pueden mantener algún grado de apnea, por eso la reevaluación después de la cirugía es importante.
Mi hijo tiene obesidad. ¿Cambia algo?
Sí. La obesidad aumenta el riesgo de apnea y la probabilidad de que continúe incluso después de la cirugía. En esos casos, el control del peso forma parte del tratamiento y a veces es necesario complementar con CPAP.
¿La apnea puede confundirse con TDAH?
Puede. La apnea causa falta de atención, inquietud e hiperactividad que recuerdan al TDAH, y no es raro que el niño sea derivado como si tuviera el trastorno. Tratar la apnea suele mejorar esos síntomas, pero las dos condiciones también pueden coexistir. Por eso conviene investigar el sueño antes de cerrar el diagnóstico.
Referencias
- Marcus CL, Moore RH, Rosen CL, et al.; Childhood Adenotonsillectomy Trial (CHAT). A randomized trial of adenotonsillectomy for childhood sleep apnea. New England Journal of Medicine. 2013;368(25):2366-2376.
- Marcus CL, Brooks LJ, Draper KA, et al.; American Academy of Pediatrics. Diagnosis and Management of Childhood Obstructive Sleep Apnea Syndrome. Pediatrics. 2012;130(3):576-584.
- Lumeng JC, Chervin RD. Epidemiology of pediatric obstructive sleep apnea. Proceedings of the American Thoracic Society. 2008;5(2):242-252.
- Bhattacharjee R, Kheirandish-Gozal L, Spruyt K, et al. Adenotonsillectomy outcomes in treatment of obstructive sleep apnea in children: a multicenter retrospective study. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. 2010;182(5):676-683.
- Kheirandish-Gozal L, Gozal D. Intranasal budesonide treatment for children with mild obstructive sleep apnea syndrome. Pediatrics. 2008;122(1):e149-e155.
- Goldbart AD, Greenberg-Dotan S, Tal A. Montelukast for children with obstructive sleep apnea. Pediatrics. 2012;130(3):e575-e580.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica.
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Sobre el autor
Dr. José Eduardo Marcondes
Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840
Formado y residente por la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Pionero en el uso de la cirugía robótica (TORS) para la apnea del sueño. Miembro del cuerpo clínico del Hospital Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz. Miembro de la ABORL-CCF.
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