Dr. José Eduardo Marcondes

Autor: Dr. José Eduardo Marcondes

  • ¿Cómo dejar de roncar? Lo que realmente funciona, según la evidencia

    ¿Cómo dejar de roncar? Lo que realmente funciona, según la evidencia

    «Doctor, ¿cómo hago para dejar de roncar?» Esa es una de las preguntas más frecuentes en la consulta. O mejor dicho, la pregunta más frecuente es: «¿Cómo hago para que mi marido (o mi esposa) deje de roncar?» Casi siempre, quien pidió la cita no es quien ronca, sino quien duerme al lado.

    La respuesta empieza por una pregunta: ¿por qué ronca esta persona? El ronquido tiene varios orígenes posibles, y cada origen tiene un tratamiento propio. Existe un camino de investigación y una escalera de tratamientos, del más simple al más avanzado. En este artículo explicamos cómo recorrer ese camino con criterio.

    Antes que nada: ¿qué es el ronquido?

    El ronquido es el sonido de la vibración de los tejidos de la garganta cuando el aire pasa por un espacio estrecho. Funciona como una bandera al viento: cuando el aire circula libre por un espacio amplio, nada vibra; cuando tiene que pasar por un paso estrecho, gana velocidad y hace que los tejidos blandos (el paladar blando, la úvula, las paredes de la garganta) vibren. Esa vibración es el ronquido.

    Roncar de vez en cuando, con un resfriado o después de una cena con vino, le pasa a casi todo el mundo. El ronquido que merece atención es el ronquido fuerte y frecuente, el que molesta a quien duerme al lado o el que viene acompañado de pausas en la respiración.

    ¿Por qué roncas? La respuesta está en el flujo del aire.

    En la consulta solemos resumir el mecanismo en una combinación simple: vía aérea estrecha + tejidos que se relajan demasiado. Cada lado de esa combinación tiene sus propias causas.

    Ilustración anatómica en corte sagital que muestra los tres puntos donde el aire encuentra estrechamiento en la vía aérea: la nariz, el paladar blando y la úvula, y la base de la lengua.

    Lo que estrecha la vía aérea:

    • Nariz obstruida: rinitis, desviación del tabique nasal, aumento de los cornetes (las estructuras esponjosas del interior de la nariz), pólipos nasales
    • Paladar blando alargado o úvula voluminosa
    • Amígdalas agrandadas
    • Base de la lengua voluminosa, que cae hacia atrás cuando nos acostamos
    • Exceso de peso, que deposita tejido alrededor de la garganta y del cuello

    Lo que hace que los tejidos se relajen demasiado:

    • El propio sueño, sobre todo en las fases profundas
    • El alcohol por la noche, que actúa como un relajante muscular de la garganta
    • Algunos medicamentos sedantes
    • El paso de los años, que reduce de forma natural el tono de la musculatura
    • La menopausia, período en el que los cambios hormonales aumentan la probabilidad de ronquido y apnea en la mujer (Young et al., 2003)
    • Dormir boca arriba, posición en la que la lengua y el paladar tienden a caer hacia atrás

    Cada persona ronca por una combinación diferente de esos factores. Por eso la pregunta correcta no es «¿cuál es el tratamiento del ronquido?», sino «¿por qué ronca esta persona?». Investigar antes de tratar es lo que separa una solución consistente de un intento a ciegas.

    Cuando el ronquido deja de ser solo ronquido: la apnea del sueño

    No todo ronquido es una enfermedad. Existe el llamado ronquido primario, en el que la persona ronca pero respira bien toda la noche. Y existe el ronquido que es un síntoma de la apnea obstructiva del sueño (AOS), una afección en la que la garganta llega a cerrarse por completo, repetidas veces, y provoca pausas en la respiración (apneas), caídas de oxígeno y despertares que fragmentan el sueño.

    ¿Es frecuente? Más de lo que se imagina. El estudio EPISONO, que evaluó a la población adulta de la ciudad de São Paulo con estudio del sueño, encontró síndrome de apnea obstructiva del sueño en el 32,8 % de los adultos evaluados (Tufik et al., 2010). La mayoría no conocía el diagnóstico.

    Las señales que aumentan la sospecha de apnea, además del ronquido fuerte:

    • Pausas en la respiración observadas por quien duerme al lado
    • Despertarse atragantado o con sensación de asfixia
    • Sueño que no descansa: despertarse cansado aun durmiendo horas suficientes
    • Somnolencia durante el día, en el trabajo o al conducir
    • Dolor de cabeza matutino, boca seca al despertar
    • Presión arterial alta de difícil control

    Cuestionario STOP-Bang: cómo estas preguntas pueden ayudarte

    Una herramienta que usamos para ordenar esa sospecha es el cuestionario STOP-Bang, publicado por Chung et al. en 2008. Reúne 8 preguntas sencillas y funciona como un instrumento de detección, no de diagnóstico. Da pistas sobre quién merece una investigación.

    Las 8 preguntas, en lenguaje directo:

    1. ¿Roncas fuerte (más fuerte que una conversación, audible desde otra habitación)?
    2. ¿Te sientes cansado o somnoliento durante el día con frecuencia?
    3. ¿Alguien ha observado que dejas de respirar mientras duermes?
    4. ¿Tienes la presión arterial alta o estás en tratamiento por hipertensión?
    5. ¿Tu índice de masa corporal (IMC) es superior a 35?
    6. ¿Tienes más de 50 años?
    7. ¿La circunferencia de tu cuello supera los 40 cm?
    8. ¿Eres de sexo masculino?

    En el estudio original, tres o más respuestas positivas indican un riesgo aumentado de AOS (Chung et al., 2008). El cuestionario señala quién debe investigar; el diagnóstico viene de la consulta y del estudio del sueño (polisomnografía), que mide cuántas veces se interrumpe la respiración por hora y cuánto cae el oxígeno en la sangre. Explicamos este camino en detalle en la página sobre apnea del sueño.

    ¿Sumaste tres o más respuestas positivas? Lleva tus respuestas a la consulta: ayudan a orientar la investigación desde el primer día. Agenda una consulta y vamos a descubrir de dónde viene tu ronquido.

    La escalera de tratamientos: qué funciona en cada escalón

    El ronquido tiene tratamiento, y el tratamiento correcto depende de dónde está el estrechamiento. Por eso la escalera de abajo va de lo más simple a lo más avanzado, y por eso el examen viene antes de la elección.

    1. Medidas de comportamiento

    Bajar de peso cuando hay exceso de peso, evitar el alcohol por la noche, cuidar la rutina de sueño y entrenar la posición de dormir de lado. Es la base de la escalera y entra en el plan de todo paciente: sola en el ronquido leve sin obstrucción anatómica, y sumada a los demás escalones cuando hay un punto de estrechamiento que tratar o cuando la apnea es moderada o grave.

    2. Tratar la nariz

    La rinitis mal controlada, la desviación del tabique nasal y el aumento de los cornetes estrechan la entrada de aire justo en la puerta. Tratar la nariz, con medicación o cirugía según el caso, reduce el esfuerzo para respirar con la boca cerrada y mejora la tolerancia a los demás tratamientos. Entra en el plan de todo el que ronca y tiene obstrucción nasal, y puede combinarse con otras cirugías en la misma programación.

    3. CPAP

    El aparato de presión positiva continua (CPAP) mantiene la vía aérea abierta con un flujo suave de aire durante el sueño. Es el tratamiento de referencia para la apnea moderada y grave: la guía de la Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda la presión positiva en la vía aérea para el tratamiento de la AOS en el adulto, con recomendación fuerte cuando hay somnolencia excesiva (Patil et al., 2019). Actúa en las noches en que se usa, y por eso la adaptación pesa tanto como la indicación. La nariz tapada es una de las razones más frecuentes de abandono, y ahí es donde entra el otorrinolaringólogo, incluso cuando el tratamiento es clínico.

    4. Dispositivo intraoral

    El dispositivo intraoral (dispositivo de avance mandibular, DAM) adelanta discretamente la mandíbula durante el sueño y abre espacio detrás de la lengua. Es una buena elección en el ronquido primario y en la apnea leve a moderada, con seguimiento de un odontólogo del sueño, y depende de que los dientes y la articulación estén en condiciones de sostener el dispositivo, algo que se evalúa antes de indicarlo.

    5. Faringoplastia con sutura barbada

    Cirugía de reposicionamiento del paladar: reposiciona y tensa los tejidos del paladar y de las paredes de la garganta con hilos provistos de microanclas, sin retirar grandes volúmenes de tejido. Trata el colapso retropalatino, es decir, el que ocurre detrás del paladar. La indicación combina la historia clínica, el examen otorrinolaringológico y la polisomnografía; la endoscopia del sueño inducida por sedación (DISE) puede ser útil en algunos casos. Detalles del procedimiento en la página sobre faringoplastia con sutura barbada.

    6. Láser Fotona (protocolo NightLase)

    Protocolo no quirúrgico en el que la energía del láser promueve la contracción y la firmeza de los tejidos del paladar, sin cortes y sin anestesia general. Es una alternativa para quien tiene ronquido primario y quiere una opción sin cirugía. En el protocolo que adoptamos en la consulta, el tratamiento se realiza en una serie inicial de sesiones, en general 4, seguida de 1 sesión de mantenimiento cada 6 a 12 meses. Explicamos las indicaciones en la página sobre el láser Fotona.

    7. Cirugía robótica transoral (TORS)

    Cirugía realizada con el uso del robot, que permite alcanzar y tratar con precisión regiones profundas de la garganta a las que los instrumentos convencionales acceden con dificultad.

    La robótica es la vía de acceso, no una técnica única. Con ella tratamos tres territorios de la vía aérea: la base de la lengua, la pared lateral de la faringe y el paladar. Es por vía robótica, por ejemplo, como realizamos la faringoplastia de expansión del esfínter (ESP), la técnica de pared lateral que más utilizamos. Se realiza en un entorno hospitalario, con postoperatorio acompañado, y puede asociarse a la faringoplastia con sutura barbada y a la cirugía del tabique en la misma programación quirúrgica. Más información en la página sobre TORS.

    Cómo elegimos el escalón adecuado

    Ningún escalón de la escalera sirve para todo el mundo, y eso es lo que resuelve la consulta. Tres cosas definen la elección, y las tres aparecen antes de cualquier decisión:

    Dónde está el estrechamiento. La nariz, el paladar, la pared lateral de la faringe o la base de la lengua. El examen de la nariz y de la garganta identifica el punto, y es el punto lo que separa a quien mejora tratando la nariz de quien necesita tratar la garganta. Tratar solo la nariz suele mejorar la respiración y la adherencia al CPAP, y el ronquido en sí nace con más frecuencia en la garganta.

    La gravedad. El ronquido primario y la apnea leve abren espacio para el dispositivo intraoral y para el láser; en la apnea moderada y grave el tratamiento de referencia es el CPAP, y el láser no ocupa ese lugar. En los cuadros más pesados, las medidas de comportamiento entran sumadas a otro escalón, y no solas.

    Tus condiciones y tus preferencias. La cirugía tiene postoperatorio y selección de paciente; el dispositivo intraoral exige condiciones dentales; el CPAP exige convivir con el aparato. Lo tenemos en cuenta contigo, porque el tratamiento que no se sostiene en tu rutina no trata.

    Desconfía de quien prometa una solución única para el ronquido antes de examinarte. La escalera existe justamente porque la respuesta correcta cambia de persona a persona.

    El puente entre la nariz y el sueño

    Hay un punto que suele pasar desapercibido: la nariz y el sueño son un solo sistema. La obstrucción nasal empeora el ronquido, agrava la apnea y dificulta la adherencia al CPAP, porque respirar bajo presión con la nariz tapada es como aspirar aire por un tubo aplastado.

    En la práctica de la consulta, esto significa que tratar la rinitis, corregir la desviación del tabique nasal o reducir los cornetes actúa sobre el sueño por dos vías: reduce la parte nasal del ronquido y permite que el CPAP o el dispositivo intraoral funcionen como deben. Es frecuente que recibamos pacientes que «no se adaptaron al CPAP» y descubramos que el problema nunca fue el aparato. Era la nariz.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué causa el ronquido?

    La combinación de una vía aérea estrecha (por nariz obstruida, paladar alargado, amígdalas grandes, base de la lengua voluminosa o exceso de peso) con la relajación natural de la musculatura durante el sueño. El alcohol, los sedantes, la edad y la posición boca arriba acentúan esa relajación.

    ¿Es normal roncar?

    Roncar de forma ocasional, con un resfriado o después de tomar alcohol, es común. El ronquido fuerte y frecuente, sobre todo con pausas en la respiración o somnolencia durante el día, no debe tratarse como normal: merece investigación.

    ¿Cuándo es preocupante el ronquido?

    Cuando viene acompañado de pausas en la respiración observadas por otra persona, ahogos nocturnos, sueño que no descansa, somnolencia diurna o presión arterial alta. Tres o más respuestas positivas en el cuestionario STOP-Bang también indican un riesgo aumentado de apnea y justifican una evaluación (Chung et al., 2008).

    ¿El ronquido tiene cura?

    Depende de la causa. Cuando existe un factor anatómico claro y tratable, el ronquido puede desaparecer o reducirse de forma importante. En otros casos, el objetivo es el control, como ocurre con la presión arterial alta: el tratamiento es continuado, no puntual. La respuesta seria empieza por investigar la causa.

    ¿Funciona la cirugía para el ronquido?

    Funciona cuando la indicación es la correcta. Las técnicas actuales (faringoplastia con sutura barbada, TORS, cirugías nasales) tratan el punto exacto del colapso, identificado mediante el examen. Es la investigación la que separa la cirugía que resuelve de la cirugía que decepciona, y por eso viene antes.

    ¿Dormir de lado resuelve el ronquido?

    Ayuda en una parte de los casos, porque de lado la lengua y el paladar caen menos hacia atrás. Para quien ronca en cualquier posición, o tiene apnea, la posición por sí sola no basta y la causa necesita ser investigada.

    Referencias

    1. Chung F, Yegneswaran B, Liao P, et al. STOP Questionnaire: a tool to screen patients for obstructive sleep apnea. Anesthesiology. 2008;108(5):812-821.
    2. Tufik S, Santos-Silva R, Taddei JA, Bittencourt LRA. Obstructive sleep apnea syndrome in the Sao Paulo Epidemiologic Sleep Study (EPISONO). Sleep Medicine. 2010;11(5):441-446.
    3. Patil SP, Ayappa IA, Caples SM, et al. Treatment of adult obstructive sleep apnea with positive airway pressure: an American Academy of Sleep Medicine clinical practice guideline. Journal of Clinical Sleep Medicine. 2019;15(2):335-343.
    4. Young T, Finn L, Austin D, Peterson A. Menopausal status and sleep-disordered breathing in the Wisconsin Sleep Cohort Study. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. 2003;167(9):1181-1185.

    Si el ronquido forma parte de tus noches, o de las noches de quien duerme a tu lado, el primer paso es descubrir de dónde viene. Agenda una consulta en las unidades de Morumbi, Itaim Bibi o Alphaville, y vamos a examinar tu nariz y tu garganta para encontrar el escalón adecuado para tu caso.

    Dr. José Eduardo Marcondes, médico otorrinolaringólogo (CRM-SP 107.711 | RQE 43.840, registro médico brasileño). Este contenido no sustituye la consulta médica.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • ¿La apnea del sueño tiene cura? Gravedad, riesgos y tratamientos

    ¿La apnea del sueño tiene cura? Gravedad, riesgos y tratamientos

    “Doctor, ¿la apnea del sueño tiene cura?” Esta es una de las preguntas más frecuentes en la consulta, y la respuesta es: depende de la causa y de la gravedad. La apnea del sueño siempre tiene un tratamiento eficaz y, en situaciones específicas, una cura de verdad. En otros casos, el objetivo es el control completo del problema, lo que ya transforma el sueño, la energía y la salud de quien convive con ella.

    En este texto, explicamos los tipos de apnea, qué lleva a una persona a desarrollar el problema, cómo saber si la tienes, cuándo el cuadro se considera grave y, sobre todo, en qué situaciones es posible hablar de cura y en cuáles el camino es el control.

    Persona durmiendo tranquila tras el tratamiento de la apnea del sueño

    Qué es la apnea del sueño

    Durante el sueño, la musculatura de la garganta se relaja. En quienes tienen la vía aérea más estrecha o los tejidos más flácidos, esa relajación puede cerrar el paso del aire durante algunos segundos, varias veces por noche. Cada pausa obliga al cerebro a un microdespertar para volver a respirar. El resultado es un sueño fragmentado, el oxígeno en la sangre oscilando y un cuerpo que nunca descansa de verdad.

    Esta es la apnea obstructiva del sueño, la forma más común de la enfermedad. Es mucho más frecuente de lo que se imagina: en el estudio EPISONO, realizado en la ciudad de São Paulo, cerca de un tercio de los adultos (32,8 %) presentaba apnea del sueño en algún grado. Si quieres entender en detalle lo que las pausas le hacen al organismo, vale la pena leer el artículo sobre la fisiología de la apnea del sueño.

    ¿Cuáles son los tres tipos de apnea?

    Existen tres tipos de apnea del sueño, que se diferencian por el mecanismo que interrumpe la respiración durante la noche:

    Tipo Qué ocurre Qué tan común
    Apnea obstructiva La vía aérea se cierra en la garganta, pero el cuerpo sigue intentando respirar. Es el foco de este artículo. El tipo más común, con diferencia.
    Apnea central El cerebro deja de enviar, por algunos instantes, la orden de respirar; la garganta no es el problema. Suele asociarse a enfermedades cardíacas y neurológicas. Más rara.
    Apnea mixta Combina los dos mecanismos en el mismo evento: empieza como central y termina como obstructiva. Menos frecuente.

    Diferenciar los tipos importa porque el tratamiento cambia. La polisomnografía, el estudio del sueño, es la que hace esa distinción.

    ¿Qué lleva a una persona a tener apnea del sueño?

    En la apnea obstructiva, el problema nace de una cuenta simple: una vía aérea estrecha sumada a tejidos que se relajan demasiado durante el sueño. Varios factores entran en esa cuenta:

    • Exceso de peso. Es el factor de riesgo más importante y uno de los más reversibles. La grasa en el cuello, en la lengua y en el abdomen estrecha y sobrecarga la vía aérea. Explicamos este mecanismo en detalle en el artículo sobre apnea del sueño y obesidad.
    • Anatomía de la cara y la garganta. Un mentón retraído, amígdalas grandes, una lengua voluminosa y un paladar bajo reducen el espacio por donde pasa el aire. Por eso las personas delgadas también pueden tener apnea.
    • Obstrucción nasal. La desviación del tabique nasal, los cornetes aumentados y la rinitis dificultan la respiración por la nariz y empujan a la persona hacia la respiración bucal, que desestabiliza la vía aérea durante el sueño.
    • Edad y sexo. La apnea se vuelve más común con la edad, por la pérdida natural del tono muscular. Los hombres se ven más afectados, pero la diferencia disminuye tras la menopausia, como mostramos en el artículo sobre apnea del sueño en hombres y mujeres.
    • Alcohol, tabaco y sedantes. Relajan aún más la musculatura de la garganta o inflaman la vía aérea.
    • Factores hormonales. El hipotiroidismo y otras alteraciones hormonales también pueden contribuir.

    ¿Qué empeora la apnea?

    Incluso en quien ya tiene el diagnóstico, algunos hábitos agravan las pausas respiratorias: ganar peso, consumir alcohol por la noche, fumar, usar medicamentos para dormir por cuenta propia, dormir boca arriba y dejar la nariz obstruida sin tratamiento. La buena noticia es que todos estos puntos pueden trabajarse, y cada uno de ellos mejora el resultado de cualquier tratamiento.

    ¿Cómo sé si tengo apnea del sueño?

    Las señales más comunes aparecen en dos momentos. Durante la noche: ronquido fuerte y frecuente, pausas en la respiración percibidas por quien duerme al lado, ahogos o sensación de asfixia, sueño agitado e idas repetidas al baño. Durante el día: despertar cansado incluso tras horas en la cama, dolor de cabeza matinal, somnolencia, irritabilidad y disminución de la memoria y la concentración.

    Ante estas señales, el camino es una evaluación con el otorrinolaringólogo, que examina la nariz y la garganta (en general con nasofibrolaringoscopia) para identificar dónde está la obstrucción. La confirmación del diagnóstico se hace con la polisomnografía, el estudio del sueño, que puede realizarse en el laboratorio o, en casos seleccionados, en casa.

    Polisomnografía, el estudio del sueño que confirma el diagnóstico de apnea

    ¿Cuándo la apnea es grave?

    La gravedad se mide por el IAH, el índice de apnea-hipopnea, que cuenta las pausas en la respiración por hora de sueño: hasta 5 se considera normal, de 5 a 15 es apnea leve, de 15 a 30 es moderada y por encima de 30 es grave.

    El número, sin embargo, no lo es todo. La caída del oxígeno durante los eventos, el grado de somnolencia diurna, la profesión (piensa en quien conduce u opera máquinas) y la presencia de enfermedades como hipertensión, diabetes y arritmias también pesan en la decisión de cómo y con qué urgencia tratar.

    Entonces, ¿la apnea del sueño tiene cura?

    Ahora la respuesta completa. La apnea del sueño tiene cura en situaciones específicas, cuando existe una causa bien definida que puede corregirse:

    • En los niños, la causa más común es el aumento de las amígdalas y de la adenoides, y la cirugía resuelve la gran mayoría de los casos.
    • En adultos con apnea leve ligada al exceso de peso, adelgazar de forma consistente puede normalizar el estudio del sueño.
    • En casos seleccionados, la cirugía del ronquido y de la apnea corrige los puntos de obstrucción de la vía aérea (nariz, paladar, paredes de la faringe y base de la lengua) y puede reducir el IAH a niveles normales. El resultado depende mucho de la selección del paciente y del sitio de la obstrucción, por eso la evaluación detallada es tan importante.

    En la mayoría de los cuadros moderados y graves, el término que usamos no es cura, sino control. El CPAP, por ejemplo, elimina las pausas respiratorias mientras se usa, con un excelente resultado sobre los síntomas y la calidad de vida. Es parecido a lo que ocurre con la hipertensión: el tratamiento no hace desaparecer la predisposición, pero devuelve la salud y aleja las complicaciones. Y un control bien hecho, en la práctica, significa dormir y vivir como quien no tiene la enfermedad.

    Desconfía de cualquier promesa de cura garantizada de la apnea. La medicina seria trabaja con una evaluación individual, y el tratamiento adecuado para una persona puede ser inadecuado para otra.

    ¿Cuáles son los tratamientos para la apnea del sueño?

    El plan es siempre individual y, muchas veces, combina más de un abordaje:

    • CPAP. Aparato que mantiene la vía aérea abierta con presión de aire. Es el tratamiento de elección en la apnea grave y muy eficaz cuando se tolera bien.
    • Dispositivo intraoral. Avanza levemente la mandíbula y amplía el espacio en la garganta. Útil en casos leves a moderados y para quienes no se adaptan al CPAP.
    • Tratar la nariz. Corregir la desviación del tabique, los cornetes aumentados y la rinitis mejora la respiración, el ronquido y la adaptación al CPAP.
    • Terapia fonoaudiológica (miofuncional). Ejercicios que fortalecen la musculatura de la lengua, el paladar y la faringe.
    • Láser Fotona. El protocolo NightLase, un tratamiento con láser sin cortes, tonifica los tejidos de la garganta en casos seleccionados de ronquido y apnea leve a moderada.
    • Cirugía. Desde los procedimientos nasales hasta la faringoplastia y la cirugía robótica de la base de la lengua (TORS), indicada según el punto de obstrucción identificado en la evaluación.
    • Control del peso. Pieza central en quienes tienen exceso de peso, con dieta, actividad física y, en casos seleccionados, las inyecciones para adelgazar, que redujeron la gravedad de la apnea en estudios recientes.

    Preguntas frecuentes

    ¿Quien tiene apnea puede sufrir un infarto?

    El riesgo es mayor, sí. La apnea no tratada sobrecarga el corazón noche tras noche, favorece la hipertensión y las arritmias y, en los cuadros graves, estudios de largo plazo mostraron cerca de tres veces más eventos cardiovasculares en quienes no la trataron. Por eso la apnea debe investigarse y tratarse pronto, junto con los demás factores de riesgo del corazón.

    ¿La apnea causa un accidente cerebrovascular?

    La apnea del sueño es un factor de riesgo independiente para el accidente cerebrovascular (ACV). Un estudio clásico del New England Journal of Medicine mostró cerca del doble de riesgo de ACV o muerte en quienes tenían apnea obstructiva. Las caídas repetidas de oxígeno y los picos de presión durante la noche explican buena parte de ese riesgo.

    ¿Cuáles son las secuelas de la apnea del sueño?

    Sin tratamiento, la apnea se asocia a hipertensión, arritmias como la fibrilación auricular, infarto, accidente cerebrovascular, resistencia a la insulina y diabetes, disminución de la memoria y la concentración, somnolencia con riesgo de accidentes, irritabilidad, depresión y disminución de la libido. La mayor parte de estas consecuencias mejora o deja de progresar cuando la apnea se trata.

    ¿Cómo queda la persona con apnea del sueño?

    El retrato típico es el de alguien que duerme, pero no descansa: se despierta cansado, tiene dolor de cabeza por la mañana, siente sueño a lo largo del día, se irrita con facilidad y nota peor la memoria y la concentración. Por la noche, ronca fuerte y hace pausas en la respiración que suelen asustar a quien duerme a su lado. Muchos solo perciben lo mal que vivían después de empezar el tratamiento.

    ¿Cuál es el medicamento para la apnea del sueño?

    No existe un fármaco que mantenga la vía aérea abierta durante el sueño. La novedad reciente son las inyecciones para adelgazar: en quienes tienen apnea asociada a la obesidad, la tirzepatida redujo la gravedad de la apnea en un gran estudio, mediante la pérdida de peso. Actúan sobre la causa en casos seleccionados, con prescripción médica, y no sustituyen la evaluación de la vía aérea ni los demás tratamientos.

    ¿Quien tiene apnea del sueño puede tomar medicamentos para dormir?

    Con mucho cuidado, y nunca por cuenta propia. Varios inductores del sueño y calmantes relajan aún más la musculatura de la garganta y pueden aumentar el número y la duración de las pausas respiratorias. Si roncas o sospechas de apnea y duermes mal, el camino es investigar y tratar la apnea primero. Cuando algún medicamento sea necesario, debe elegirlo un médico que conozca tu estudio del sueño.

    El primer paso es investigar

    Si roncas todas las noches, te despiertas cansado o ya notaste pausas en la respiración de algún familiar, no esperes a que el problema cobre un precio mayor. La apnea del sueño tiene tratamiento eficaz para todos los grados, y cura en situaciones específicas. Cuanto antes se descubre dónde está la obstrucción, mayores son las probabilidades de un resultado completo.

    El Dr. José Eduardo Marcondes es MÉDICO otorrinolaringólogo (CRM-SP 107.711 | RQE 43.840), con actuación en cirugía nasal y en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño, atendiendo en Morumbi e Itaim (São Paulo) y en Alphaville (Barueri). Si tiene sentido para ti, agenda una consulta para investigar tu sueño y conversar sobre el mejor camino para tu caso.

    Referencias

    1. Tufik S, Santos-Silva R, Taddei JA, Bittencourt LR. Obstructive sleep apnea syndrome in the São Paulo Epidemiologic Sleep Study. Sleep Medicine. 2010;11(5):441-446. doi:10.1016/j.sleep.2009.10.005.
    2. Marin JM, Carrizo SJ, Vicente E, Agusti AG. Long-term cardiovascular outcomes in men with obstructive sleep apnoea-hypopnoea with or without treatment with continuous positive airway pressure: an observational study. Lancet. 2005;365(9464):1046-1053. doi:10.1016/S0140-6736(05)71141-7.
    3. Yaggi HK, Concato J, Kernan WN, Lichtman JH, Brass LM, Mohsenin V. Obstructive sleep apnea as a risk factor for stroke and death. New England Journal of Medicine. 2005;353(19):2034-2041. doi:10.1056/NEJMoa043104.
    4. Malhotra A, Grunstein RR, Fietze I, et al. Tirzepatide for the treatment of obstructive sleep apnea and obesity (SURMOUNT-OSA). New England Journal of Medicine. 2024;391(13):1193-1205. doi:10.1056/NEJMoa2404881.
    5. McEvoy RD, Antic NA, Heeley E, et al. CPAP for prevention of cardiovascular events in obstructive sleep apnea (SAVE). New England Journal of Medicine. 2016;375(10):919-931. doi:10.1056/NEJMoa1606599.

    Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Apnea del sueño y obesidad: el círculo vicioso entre el peso y el sueño (y el papel de las inyecciones para adelgazar)

    Apnea del sueño y obesidad: el círculo vicioso entre el peso y el sueño (y el papel de las inyecciones para adelgazar)

    La apnea del sueño y el exceso de peso suelen ir juntos, y esto no es casualidad. Las dos condiciones se alimentan mutuamente: el peso de más favorece la apnea, y la apnea, a su vez, dificulta bajar de peso. Es un verdadero círculo vicioso, y entenderlo ayuda a explicar por qué tratar solo uno de los lados, muchas veces, no resuelve el problema.

    En este texto sobre la apnea del sueño y la obesidad, el objetivo es educativo: mostrar cómo la obesidad empeora la apnea, cómo la apnea empeora la obesidad y por qué romper este ciclo exige mirar los dos problemas al mismo tiempo. Al final, hablamos sobre los tratamientos disponibles y sobre por qué las llamadas inyecciones para adelgazar (medicamentos GLP-1) se convirtieron en una herramienta importante contra las dos enfermedades.

    Ilustración en corte de un hombre con obesidad acostado que muestra cómo la grasa en el cuello, la lengua y el abdomen estrecha la vía aérea y comprime los pulmones en la apnea del sueño

    Qué es la apnea obstructiva del sueño

    Durante el sueño, la musculatura de la garganta se relaja. En quienes tienen la vía aérea más estrecha o los tejidos más flácidos, esa relajación puede cerrar temporalmente el paso del aire, interrumpiendo la respiración por algunos segundos, varias veces por noche. Cada pausa hace que el cerebro reaccione con un microdespertar para volver a respirar. El sueño se fragmenta, el cuerpo no descansa de verdad y el oxígeno en la sangre oscila a lo largo de la noche.

    Esta es la apnea obstructiva del sueño. Entre los factores que favorecen su aparición, el exceso de peso es uno de los más importantes, y también uno de los más reversibles.

    Enfoque 1: cómo la obesidad empeora la apnea

    El exceso de peso actúa contra la respiración nocturna por varias vías al mismo tiempo.

    • Grasa alrededor de la garganta. La grasa acumulada en el cuello y en las paredes de la faringe estrecha el espacio por donde pasa el aire. Una vía aérea más estrecha colapsa con más facilidad cuando la musculatura se relaja durante el sueño.
    • Grasa en la base de la lengua. Estudios con resonancia muestran que quienes tienen obesidad tienden a acumular grasa en la propia lengua, que se vuelve más grande y más pesada y retrocede sobre la garganta al acostarse.
    • Grasa en el abdomen. La grasa abdominal empuja el diafragma hacia arriba y reduce el volumen de aire que los pulmones logran mantener, sobre todo en posición acostada. Unos pulmones menos llenos «tiran» menos de la vía aérea desde adentro, lo que la deja más propensa a cerrarse.
    • Inflamación y retención de líquido. El tejido adiposo en exceso mantiene al cuerpo en un estado de inflamación de bajo grado y favorece la acumulación de líquido, que por la noche puede migrar hacia el cuello y agravar la obstrucción.

    No por casualidad, la relación entre peso y apnea está bien medida. Un estudio poblacional de referencia mostró que una variación de alrededor del 10 % en el peso corporal se asocia con cambios importantes en la gravedad de la apnea: ganar peso la empeora, y perder peso mejora el número de pausas respiratorias por hora de sueño.

    Enfoque 2: cómo la apnea empeora la obesidad

    Lo que mucha gente no imagina es que la vía tiene doble sentido. La apnea no tratada también empuja al organismo en dirección al aumento de peso, y dificulta adelgazar.

    • El sueño fragmentado desregula el hambre. La privación y la fragmentación del sueño alteran dos hormonas que controlan el apetito: aumentan la grelina (que da hambre) y reducen la leptina (que da saciedad). El resultado es más hambre, más ganas de alimentos calóricos y más dificultad para parar de comer.
    • Resistencia a la insulina. Las noches mal dormidas y las caídas repetidas de oxígeno empeoran la forma en que el cuerpo maneja el azúcar, favoreciendo la resistencia a la insulina, la acumulación de grasa y el riesgo de diabetes tipo 2.
    • Cansancio que reduce el gasto de energía. Quien duerme mal se despierta agotado, con menos disposición para ejercitarse y moverse a lo largo del día. Menos actividad significa menos calorías gastadas.
    • Estrés hormonal. El mal sueño y las oscilaciones de oxígeno activan el sistema de estrés y elevan el cortisol, hormona que también favorece la acumulación de grasa, principalmente en la región abdominal.

    Es decir: la apnea crea exactamente el ambiente hormonal y conductual que facilita engordar.

    El círculo vicioso

    Junta los dos lados y el problema queda claro. El exceso de peso estrecha y sobrecarga la vía aérea, lo que genera o agrava la apnea. La apnea fragmenta el sueño, desregula las hormonas del hambre, aumenta la resistencia a la insulina y roba la energía para ejercitarse, lo que favorece aún más el aumento de peso. Más peso, más apnea. Más apnea, más peso.

    Por eso muchas personas se sienten «atrapadas»: hacen dieta, pero el mal sueño sabotea el esfuerzo; o tratan solo el sueño, pero el peso mantiene la vía aérea comprometida. Romper este ciclo suele exigir actuar en los dos frentes al mismo tiempo, y ahí es donde el tratamiento moderno ha avanzado bastante.

    Cómo se trata la apnea hoy

    No existe un tratamiento único que sirva para todos. La conducta depende de la gravedad de la apnea, de la anatomía de la vía aérea y de los factores asociados de cada persona. Las principales opciones son:

    • CPAP. El aparato que mantiene la vía aérea abierta con un flujo de aire durante la noche. Sigue siendo el tratamiento de elección en la apnea grave.
    • Tratar la nariz. Corregir obstrucciones como la desviación del tabique nasal, los cornetes aumentados o la rinitis mejora la respiración y la adaptación a otros tratamientos.
    • Dispositivo intraoral. Dispositivo que avanza levemente la mandíbula y amplía el espacio en la garganta, útil en casos leves a moderados.
    • Láser Fotona. El protocolo NightLase, un tratamiento con láser sin cortes, puede tonificar los tejidos de la garganta en casos seleccionados de ronquido y apnea leve a moderada.
    • Cirugía. Indicada en situaciones específicas, según el punto de obstrucción identificado en la evaluación.
    • Control del peso. Como vimos, es una pieza central. Adelgazar reduce la gravedad de la apnea y, en parte de los casos, llega a resolver cuadros leves.

    El peso, por cierto, siempre estuvo presente en esta lista, pero durante mucho tiempo fue también la parte más difícil de tratar. Fue justamente ahí donde surgió una novedad importante.

    Las inyecciones para adelgazar: un arma contra las dos enfermedades

    Las llamadas inyecciones para adelgazar son medicamentos de la clase de los agonistas del receptor de GLP-1 (como la semaglutida) y, más recientemente, agonistas duales GLP-1/GIP (como la tirzepatida). Actúan en el cerebro y en el aparato digestivo aumentando la saciedad y reduciendo el hambre, lo que lleva a una pérdida de peso significativa y sostenida.

    El punto interesante para quien tiene apnea es que estos medicamentos atacan justamente la raíz del círculo vicioso: el exceso de peso. Y hay evidencia directa de ello. En 2024, un gran ensayo clínico llamado SURMOUNT-OSA, publicado en el New England Journal of Medicine, evaluó la tirzepatida en adultos con obesidad y apnea obstructiva del sueño de grado moderado a grave. El resultado fue una reducción importante del número de pausas respiratorias por hora de sueño (el índice que mide la gravedad de la apnea), acompañada de la pérdida de peso, tanto en quienes usaban CPAP como en quienes no lo usaban.

    En la práctica, esto significa que tratar el peso con estos medicamentos puede mejorar la propia apnea, al mismo tiempo que reduce riesgos ligados a la obesidad, como la diabetes y la enfermedad cardiovascular. Un único frente de tratamiento actuando sobre las dos enfermedades a la vez.

    Dos advertencias importantes, sin embargo. Primero, estos medicamentos no son un milagro ni sustituyen, por sí solos, a los demás tratamientos: en muchos casos se suman al CPAP y a las otras medidas, y no los eliminan. Segundo, son medicamentos con indicaciones, contraindicaciones y efectos secundarios propios, cuya prescripción y seguimiento corresponden al médico responsable del tratamiento del peso, en general el endocrinólogo o el médico especialista en obesidad.

    El mejor camino es el cuidado en equipo. El otorrinolaringólogo evalúa y trata la vía aérea y la apnea; el especialista en obesidad conduce la pérdida de peso, con o sin medicación; y ambos trabajan juntos para romper el círculo vicioso. Cada pieza en su lugar, con un objetivo común: devolverle al paciente un sueño de verdad y una salud más equilibrada.

    Preguntas frecuentes

    ¿Adelgazar cura la apnea del sueño?

    Depende del caso. La pérdida de peso reduce la gravedad de la apnea en casi todo el mundo y, en cuadros leves asociados al exceso de peso, puede incluso resolverla. En la apnea moderada a grave, suele mejorar bastante, pero muchas veces necesita combinarse con otros tratamientos, como el CPAP.

    ¿Solo las personas con obesidad tienen apnea?

    No. El exceso de peso es uno de los principales factores de riesgo, pero las personas delgadas también pueden tener apnea, por características de la anatomía de la cara y la garganta, obstrucción nasal o factores hormonales. Por eso el diagnóstico depende de la evaluación, y no solo del peso.

    ¿La apnea del sueño engorda?

    Puede contribuir, sí. Al fragmentar el sueño, la apnea desregula las hormonas del apetito (aumenta el hambre y reduce la saciedad), empeora la resistencia a la insulina y genera cansancio que reduce la disposición para ejercitarse. Ese conjunto favorece el aumento de peso y ayuda a explicar por qué tratar la apnea suele facilitar el control del peso.

    ¿Por qué duermo mal y aun así engordo?

    El sueño fragmentado de la apnea desregula las hormonas del apetito: aumenta el hambre, reduce la saciedad y empeora la forma en que el cuerpo maneja el azúcar. Sumado al cansancio que reduce la disposición para ejercitarse, esto favorece el aumento de peso incluso con esfuerzo por adelgazar.

    ¿Las inyecciones para adelgazar tratan la apnea?

    De forma indirecta, sí. Al promover la pérdida de peso, medicamentos como la tirzepatida redujeron la gravedad de la apnea en estudios recientes. Actúan sobre la causa (el exceso de peso), pero no sustituyen la evaluación de la vía aérea ni, en muchos casos, el CPAP. La indicación es siempre individual y la hace un médico.

    ¿Quién prescribe las inyecciones para adelgazar?

    La prescripción y el seguimiento corresponden al médico responsable del tratamiento del peso, en general el endocrinólogo o el médico especialista en obesidad. El otorrinolaringólogo se ocupa de la vía aérea y de la apnea. Lo ideal es el trabajo en equipo, con los especialistas complementándose.

    ¿Cómo saber si tengo apnea?

    Las señales de alerta incluyen ronquido fuerte, pausas en la respiración percibidas por quien duerme al lado, sueño que no descansa, cansancio y somnolencia durante el día. El diagnóstico comienza por una evaluación clínica y de las vías aéreas y suele confirmarse con la polisomnografía, el estudio del sueño.

    Vale la pena hablar sobre tu caso

    Si convives con ronquido, sueño que no descansa, cansancio durante el día o dificultad para adelgazar, puede haber una apnea del sueño por detrás, alimentando este ciclo. La buena noticia es que puede romperse, y cuanto antes se entiende el origen del problema, mejores son los resultados.

    El Dr. José Eduardo Marcondes es médico otorrinolaringólogo (CRM-SP 107.711 | RQE 43.840), con actuación en cirugía nasal y en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño, atendiendo en Morumbi e Itaim (São Paulo) y en Alphaville (Barueri). Si tiene sentido para ti, agenda una consulta para conversar sobre tu caso, de preferencia en un cuidado integrado con el tratamiento del peso.

    Referencias

    1. Peppard PE, Young T, Palta M, Dempsey J, Skatrud J. Longitudinal study of moderate weight change and sleep-disordered breathing. JAMA. 2000;284(23):3015-3021. doi:10.1001/jama.284.23.3015.
    2. Malhotra A, Grunstein RR, Fietze I, et al. Tirzepatide for the treatment of obstructive sleep apnea and obesity (SURMOUNT-OSA). New England Journal of Medicine. 2024;391(13):1193-1205. doi:10.1056/NEJMoa2404881.
    3. Spiegel K, Tasali E, Penev P, Van Cauter E. Sleep curtailment in healthy young men is associated with decreased leptin levels, elevated ghrelin levels, and increased hunger and appetite. Annals of Internal Medicine. 2004;141(11):846-850. doi:10.7326/0003-4819-141-11-200412070-00008.
    4. Schwartz AR, Patil SP, Laffan AM, Polotsky V, Schneider H, Smith PL. Obesity and obstructive sleep apnea: pathogenic mechanisms and therapeutic approaches. Proceedings of the American Thoracic Society. 2008;5(2):185-192. doi:10.1513/pats.200708-137MG.

    Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Láser en otorrinolaringología: cómo funcionan el holmio, el blue laser y el Fotona

    Láser en otorrinolaringología: cómo funcionan el holmio, el blue laser y el Fotona

    En los últimos años, el láser dejó de ser una promesa distante y pasó a formar parte del día a día de la otorrinolaringología. Pero es común una confusión: la gente habla del “láser” como si fuera una sola cosa, cuando en realidad existen varios tipos, cada uno con un comportamiento diferente dentro del tejido. Un láser que sirve para reducir los cornetes no es el mismo que se usa para tratar el ronquido, y ninguno de los dos es igual al que corta y coagula tejidos blandos.

    En este artículo, la propuesta es explicar, de forma accesible, cómo actúa un láser en el cuerpo y presentar tres ejemplos usados en otorrinolaringología: el láser de holmio en la turbinoplastia, el blue laser en las enfermedades de la laringe y de las cuerdas vocales, y el láser Fotona en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño. La idea no es decir cuál es el “mejor”, sino mostrar que cada uno tiene un objetivo y una finalidad propios.

    Cómo actúa un láser en el tejido: la idea de objetivo

    Un láser es, esencialmente, luz de una única longitud de onda, un “color” único y muy concentrado, incluso cuando esa luz es invisible para nuestros ojos. Lo que hace que un láser sea útil en medicina es el siguiente principio: cada longitud de onda es absorbida preferentemente por un componente diferente del tejido. Ese componente que absorbe la luz se llama cromóforo y funciona como el “objetivo” del láser.

    En la práctica, dos objetivos importan mucho en otorrinolaringología:

    • El agua, presente en casi todo tejido blando, absorbe muy bien la luz infrarroja. Es el objetivo de los láseres de holmio y de erbio.
    • La hemoglobina (de la sangre) y la melanina absorben la luz en la franja del azul y del verde. Es lo que hace que el blue laser pueda actuar sobre los vasos, una propiedad llamada fotoangiolítica.

    Cuando la luz es absorbida, se convierte en calor localizado. Y, según la potencia, la duración de los pulsos y el modo de aplicación, ese calor puede producir efectos muy distintos:

    • Ablación: vaporizar o cortar el tejido.
    • Coagulación: sellar pequeños vasos y reducir el sangrado.
    • Efecto térmico no ablativo: solo calentar de forma controlada, sin cortar ni retirar tejido, lo que estimula el colágeno.

    A esto se suma la profundidad que alcanza cada longitud de onda: algunas actúan más en la superficie, otras penetran un poco más, y resulta más fácil entender por qué se elige cada láser para una tarea específica. Es este razonamiento el que guía los tres ejemplos a continuación.

    Láser de holmio (Ho:YAG) en la turbinoplastia

    Corte de la nariz que muestra los cornetes, objetivo de la turbinoplastia con láser

    Los cornetes nasales son estructuras dentro de la nariz que calientan, humidifican y filtran el aire que respiramos. El problema aparece cuando se inflaman de forma crónica, algo común en la rinitis y la alergia, y pasan a obstruir el paso del aire. El resultado es esa sensación de nariz tapada que no mejora, perturba el sueño y no cede solo con medicación.

    La turbinoplastia es el procedimiento que reduce el volumen del cornete para desobstruir la nariz, con el cuidado de preservar su función. Aquí es donde entra el láser de holmio (sigla técnica Ho:YAG, de longitud de onda en torno a 2.100 nm).

    Cómo funciona. El holmio es un láser pulsado, absorbido por el agua del tejido, con penetración relativamente superficial y buena capacidad de coagular. Aplicado sobre el cornete agrandado, reduce el tejido responsable de la inflamación y, al mismo tiempo, coagula los pequeños vasos, lo que disminuye el sangrado durante el procedimiento. Por actuar de manera localizada, procura preservar la mucosa de revestimiento y la función de humidificación de la nariz.

    Una curiosidad: como la luz del holmio es infrarroja e invisible, el aparato proyecta además un haz de mira verde para que el cirujano vea exactamente dónde va a actuar. Por eso, en las imágenes de cirugía, este láser aparece verde.

    Ventajas en este contexto. Dos características llaman la atención. La primera es la buena hemostasia: al coagular mientras reduce el tejido, el procedimiento tiende a cursar con poco sangrado. La segunda es la durabilidad de los resultados. En un estudio comparativo a largo plazo, la mejoría subjetiva de la respiración nasal fue referida por cerca del 67,5% de los pacientes tratados con holmio y el 74,4% de los tratados con láser de diodo, con mejoría objetiva del flujo aéreo tanto a los 6 meses como a los 3 años. [1]

    Un punto que llama la atención es que reducir el cornete no mejora solo la nariz tapada. Al disminuir el volumen de la mucosa que reacciona a los alérgenos y de las glándulas que producen secreción, el procedimiento tiende a reducir también los estornudos, la rinorrea y el picor, es decir, el conjunto de síntomas de las crisis de rinitis alérgica. Un grupo japonés siguió a pacientes durante hasta cinco años tras el láser de cornetes y observó una mejoría mantenida de los estornudos, la rinorrea y la obstrucción, con buena parte de ellos sin medicación. [2] Y una revisión sistemática con metanálisis de 2023, que reunió 18 estudios y más de 1.400 pacientes, confirmó que la reducción de los cornetes mejora de forma significativa la obstrucción, la rinorrea, los estornudos y el picor nasal, con beneficio mantenido durante más de un año. [3]

    A pesar de esta reducción del cornete y de la mejoría de la obstrucción y de los síntomas alérgicos, la alergia no deja de existir. Si la rinitis no se controla, el cornete puede volver a inflamarse con el tiempo. Por eso la turbinoplastia suele formar parte de un plan, y es importante mantener el seguimiento a largo plazo.

    Blue laser (445 nm) en las enfermedades de la laringe y de las cuerdas vocales

    Visión endoscópica de la laringe y las cuerdas vocales, objetivo del blue laser

    La laringe alberga las cuerdas vocales, estructuras delicadas y en constante movimiento, responsables de producir la voz. Cualquier lesión allí, por pequeña que sea, puede alterar la voz y exige un tratamiento preciso, capaz de resolver el problema sin dañar el tejido fino y organizado en capas de la cuerda vocal. Es en este escenario exigente donde el blue laser (luz azul, de 445 nm) encontró un papel destacado.

    Por qué importa el objetivo aquí. El objetivo principal del blue laser es la hemoglobina, por lo que actúa preferentemente sobre los vasos sanguíneos. Ocurre que muchas lesiones de las cuerdas vocales o son vasculares o están alimentadas por vasos anormales. Al ser absorbido por la hemoglobina, el láser coagula estos microvasos de forma selectiva, tratando la lesión con poco sangrado y procurando preservar el ligamento vocal y las capas más profundas, lo que ayuda a preservar la voz. Esta capacidad de actuar sobre los vasos es lo que se llama efecto fotoangiolítico.

    Qué se puede tratar. En la laringe, el blue laser se ha empleado en una variedad de lesiones, entre ellas [4][5]:

    • lesiones vasculares de las cuerdas vocales, como varices, ectasias y pólipos hemorrágicos;
    • edema de Reinke;
    • papilomatosis laríngea (lesiones causadas por el VPH, que suelen recidivar);
    • leucoplasia y lesiones displásicas iniciales;
    • granulomas.

    Ventajas en este contexto. Además de coagular, el blue laser también corta, algo que los láseres fotoangiolíticos clásicos, como el KTP, no hacen. En cirugía de la laringe, esta combinación se ha descrito como reunir, en un solo aparato, la propiedad de cortar y la de tratar los vasos. [4] Al ser conducido por una fibra muy fina, permite un abordaje preciso y poco invasivo de las lesiones de las cuerdas vocales, y la coagulación selectiva de los vasos mejora la visión durante el procedimiento. En la práctica, el blue laser ya se ha aplicado a diferentes lesiones vocales, como pólipos, edema de Reinke, papiloma y leucoplasia. [5] Por ser repetible, es además una opción útil cuando la lesión tiende a volver, como ocurre en la papilomatosis.

    Vale la misma advertencia que en los demás ejemplos: la elección del láser y del abordaje depende del tipo de lesión, y el diagnóstico correcto viene siempre antes que la tecnología.

    Láser Fotona (Er:YAG) en el ronquido y la apnea del sueño

    Aplicación de láser en la garganta en un consultorio de otorrinolaringología

    El tercer ejemplo cambia de nuevo el objetivo. En el tratamiento del ronquido y de la apnea obstructiva del sueño, muchas veces el problema está en la flacidez de los tejidos de la garganta, el paladar blando, la úvula y las paredes de la faringe, que vibran (el ronquido) y, en algunas personas, llegan a colapsar y obstruir el paso del aire (la apnea). El objetivo, en este caso, no es cortar ni retirar tejido, sino tonificarlo.

    Cómo funciona. El láser Fotona, en el protocolo NightLase, usa un láser de erbio (Er:YAG, de 2.940 nm), en un modo llamado SMOOTH, de aplicación no ablativa. Calienta los tejidos de la garganta de forma controlada, sin cortar y sin anestesia. Ese calor provoca la contracción de las fibras de colágeno existentes y estimula la producción de colágeno nuevo en las semanas siguientes. El tejido tiende a volverse gradualmente más firme, con menos tendencia a vibrar y a colapsar durante el sueño.

    Ventajas y límites. Es un procedimiento de consultorio, indoloro, sin cortes y sin tiempo de recuperación. Una revisión sistemática con metanálisis de 2025 concluyó que el láser de erbio es una opción segura y eficaz a corto y medio plazo para pacientes seleccionados con ronquido o apnea leve a moderada, con beneficios que suelen durar de 1 a 2 años. [6] Un ensayo clínico aleatorizado y controlado, con grupo placebo, también mostró una reducción significativa del ronquido con el protocolo NightLase, bien tolerado. [7] Un seguimiento de 4 años reforzó este perfil a lo largo del tiempo. [8]

    El láser Fotona funciona mejor en el ronquido primario y en la apnea de grado leve a moderado, y no sustituye al CPAP en los casos moderados a graves. La mejoría, además, suele ser más nítida en los síntomas referidos por el paciente y normalmente necesita sesiones de refuerzo a lo largo del tiempo.

    Los tres láseres lado a lado

    El cuadro siguiente resume por qué cada láser va a una tarea diferente. Observe que la lógica es siempre la misma: la longitud de onda define el objetivo, y el objetivo define la aplicación.

    Láser Longitud de onda Objetivo principal Acción predominante Aplicación destacada
    Blue laser 445 nm hemoglobina y melanina corta y coagula (fotoangiolítico) enfermedades de la laringe y de las cuerdas vocales
    Holmio (Ho:YAG) 2.100 nm agua coagula y reduce volumen turbinoplastia (reducción de cornetes)
    Erbio (Er:YAG, Fotona) 2.940 nm agua calienta sin cortar (no ablativo) ronquido y apnea (paladar y faringe)

    Observe que el holmio y el erbio tienen el mismo objetivo (el agua), pero producen efectos bien diferentes debido a la longitud de onda, la forma de los pulsos y el modo de aplicación. Esto muestra que no basta con conocer el objetivo: el “cómo” también cuenta.

    ¿El láser es siempre la mejor opción?

    Un láser es una herramienta, no un diagnóstico. Puede ser una buena elección en muchas situaciones, pero la decisión depende siempre de la causa del problema. Algunos ejemplos ayudan a entender:

    • Si la nariz se tapa por una desviación del tabique, reducir solo el cornete con láser puede no resolverlo, porque la obstrucción principal está en la estructura ósea y cartilaginosa.
    • Si la apnea del sueño es grave, el tratamiento de elección sigue siendo el CPAP o, en casos seleccionados, la cirugía, y no el láser.
    • En varios procedimientos existen alternativas que no usan láser (como la radiofrecuencia y las técnicas quirúrgicas convencionales), con buenos resultados.

    Por eso, la pregunta correcta no es “¿cuál es el mejor láser?”, sino “¿cuál es el mejor tratamiento para mi caso?”. La respuesta viene de una evaluación que entienda el origen del síntoma antes de elegir la tecnología.

    Preguntas frecuentes

    ¿Existe un “mejor láser” para la otorrinolaringología?

    No. Cada láser tiene un objetivo y una finalidad. El que sirve para reducir cornetes no es el mismo que se usa para tonificar la garganta en el ronquido, ni el más indicado para cortar tejidos blandos con control del sangrado. El mejor láser es el más adecuado al objetivo de cada caso.

    ¿Todo tratamiento con láser duele o necesita anestesia?

    Depende del procedimiento y del tipo de láser. La aplicación del láser Fotona para el ronquido, por ejemplo, es indolora y no requiere anestesia, mientras que los procedimientos que reducen o retiran tejido, como la turbinoplastia y las cirugías de la laringe, requieren una anestesia adecuada, definida caso a caso en la evaluación.

    ¿El láser siempre corta o retira tejido?

    No. Algunos láseres cortan o reducen tejido (como el holmio y el blue laser), y otros solo calientan de forma controlada, sin cortar (como el Fotona en modo no ablativo). Son finalidades diferentes.

    ¿El láser usado en la cuerda vocal perjudica la voz?

    El objetivo es justamente lo contrario: tratar la lesión preservando al máximo el tejido sano de la cuerda vocal. Al actuar de forma selectiva sobre los vasos, el blue laser procura preservar las capas responsables de la vibración y de la voz. Aun así, todo procedimiento en la laringe exige una evaluación y una técnica cuidadosas, y la recuperación de la voz se sigue caso a caso.

    ¿El láser de cornete cura la rinitis?

    No. La turbinoplastia reduce la obstrucción causada por el cornete agrandado, pero la rinitis de base necesita su propio tratamiento. Sin controlar la causa, el cornete puede volver a inflamarse con el tiempo.

    ¿El láser Fotona sustituye al CPAP?

    No siempre. En la apnea leve a moderada, puede ser una alternativa o un complemento. En la apnea moderada a grave, el CPAP o la cirugía siguen siendo el tratamiento de elección. La definición depende de la polisomnografía y de la evaluación individual.

    ¿Cualquier persona puede someterse a un tratamiento con láser?

    La indicación es siempre individual y se define tras una evaluación médica. Existen situaciones que contraindican cada procedimiento, y el láser no siempre es la vía principal.

    En resumen

    El láser no es una tecnología única, sino una familia de herramientas que se diferencian por la longitud de onda y por el objetivo en el tejido. El holmio reduce cornetes con buena hemostasia, el blue laser trata lesiones de la laringe y de las cuerdas vocales coagulando los vasos y procurando preservar la voz, y el láser Fotona tonifica la garganta para ayudar en el ronquido y la apnea leve a moderada. Conocer estas diferencias ayuda al paciente a entender las opciones, pero la elección del mejor abordaje depende siempre del diagnóstico.

    Si tiene dudas sobre obstrucción nasal, ronquido, apnea del sueño o sobre qué tratamiento tiene sentido en su caso, el camino es una evaluación que identifique la causa antes de decidir la tecnología.

    El Dr. José Eduardo Marcondes es médico otorrinolaringólogo (CRM-SP 107.711 | RQE 43.840), con actuación en cirugía nasal y en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño, atendiendo en Morumbi e Itaim (São Paulo) y en Alphaville (Barueri).

    Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico. Las referencias a estudios se presentan de forma factual y no constituyen una promesa de resultados.

    Referencias

    Sroka R, Janda P, Killian T, Vaz F, Betz CS, Leunig A. Comparison of long term results after Ho:YAG and diode laser treatment of hyperplastic inferior nasal turbinates. Lasers in Surgery and Medicine. 2007;39(4):324-331. doi:10.1002/lsm.20479.

    Takeno S, Nakashimo Y, Ishino T, Miyahara N, Goh K, Noda N, Hirakawa K. Long-Term Results after Carbon Dioxide Laser Surgery of the Inferior Turbinate for Perennial Allergic Rhinitis. Nihon Bika Gakkai Kaishi (Japanese Journal of Rhinology). 2011;50(1):7-12. doi:10.7248/jjrhi.50.7.

    Park SC, Kim DH, Jun YJ, Kim SW, Yang HJ, Yang SI, Kim HJ, Kim DK. Long-term Outcomes of Turbinate Surgery in Patients With Allergic Rhinitis: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Otolaryngology-Head and Neck Surgery. 2023;149(1):15-23. doi:10.1001/jamaoto.2022.3567.

    Hess MM, Fleischer S, Ernstberger M. New 445 nm blue laser for laryngeal surgery combines photoangiolytic and cutting properties. European Archives of Oto-Rhino-Laryngology. 2018;275(6):1557-1567. doi:10.1007/s00405-018-4974-8.

    Hamdan AL, Ghanem A. Un-sedated Office-Based Application of Blue Laser in Vocal Fold Lesions. Journal of Voice. 2023;37(5):785-789. doi:10.1016/j.jvoice.2021.03.031.

    Dembicka-Maczka D, et al. Effectiveness of the Er:YAG Laser in Snoring Treatment Based on Systematic Review and Meta-Analysis Results. Journal of Clinical Medicine. 2025;14(12):4371. doi:10.3390/jcm14124371.

    Picavet VA, et al. Treatment of snoring using a non-invasive Er:YAG laser with SMOOTH mode (NightLase): a randomized controlled trial. European Archives of Oto-Rhino-Laryngology. 2022;280(1):307-312. doi:10.1007/s00405-022-07539-9.

    Frelich H, et al. Erbium:Yttrium Aluminum Garnet (Er:YAG) Laser: A Minimally Invasive Treatment Method in Selected Patients with Impaired Breathing During Sleep. Photobiomodulation, Photomedicine, and Laser Surgery. 2023;41(8):415-421. doi:10.1089/photob.2022.0144.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Apnea del sueño en hombres y mujeres: por qué la misma enfermedad se manifiesta de formas diferentes

    Apnea del sueño en hombres y mujeres: por qué la misma enfermedad se manifiesta de formas diferentes

    La apnea obstructiva del sueño (AOS) suele asociarse a la imagen del “hombre que ronca fuerte”. Esa imagen tiene algo de verdad, pero cuenta solo la mitad de la historia. La apnea también ocurre en mujeres y, con frecuencia, pasa inadvertida justamente porque se manifiesta de una manera distinta de la esperada. Entender estas diferencias ayuda tanto a quien convive con alguien que ronca como a quien siente cansancio y duerme mal sin saber la causa.

    El objetivo de este artículo sobre apnea del sueño en hombres y mujeres es educativo: mostrar cómo se comporta la enfermedad en cada sexo, por qué está infradiagnosticada en las mujeres y qué cambia (y qué no) a la hora de investigarla y tratarla.

    Apnea del sueño en hombres y mujeres: hombre roncando mientras duerme y su pareja despierta observando la respiración

    Qué es la apnea obstructiva del sueño

    Durante el sueño, la musculatura de la garganta se relaja. En quienes tienen la vía aérea más estrecha o los tejidos más flácidos, esa relajación puede cerrar de forma temporal el paso del aire, interrumpiendo la respiración durante algunos segundos, varias veces por noche. Cada pausa hace que el cerebro reaccione con un microdespertar para volver a respirar. El sueño se fragmenta, el cuerpo no descansa de verdad y el oxígeno en la sangre oscila a lo largo de la noche.

    Esta es la apnea obstructiva del sueño. Afecta a hombres y mujeres, pero la forma de aparecer, de percibirse e incluso de diagnosticarse cambia según el sexo.

    Ilustración que compara la vía aérea abierta durante el sueño y la vía aérea obstruida en la apnea

    Prevalencia y epidemiología: más común en hombres, pero no rara en mujeres

    La apnea es, en efecto, más frecuente en los hombres. Uno de los estudios poblacionales de referencia, la cohorte del sueño de Wisconsin, encontró trastornos respiratorios del sueño (definidos por un índice de apneas e hipopneas por hora de sueño igual o mayor que 5) en cerca del 24% de los hombres y del 9% de las mujeres de mediana edad. La proporción clásica descrita es de aproximadamente 2 a 3 hombres por cada mujer en la población general.

    Pero ese número esconde una trampa. En las consultas y los laboratorios del sueño, durante mucho tiempo la proporción parecía aún mayor (llegaba a describirse como 8 o 10 hombres por cada mujer), no porque las mujeres enfermen tanto menos, sino porque se las derivaba con mucha menos frecuencia para su estudio. En otras palabras: parte de la diferencia entre los sexos no es biológica, es de diagnóstico.

    Hay además un factor que lo cambia todo a lo largo de la vida de la mujer: la menopausia. Antes de ella, el riesgo femenino es más bajo. Después, la prevalencia sube de forma notable y se acerca a la observada en los hombres. La apnea, por lo tanto, no es una enfermedad “de hombres”, sino una enfermedad que se distribuye de manera diferente entre los sexos y a lo largo del tiempo.

    Causas: por qué los hombres tienden a tener más

    Las diferencias empiezan en la anatomía y la fisiología.

    • Distribución de la grasa. Los hombres tienden a acumular grasa en la zona del cuello y del abdomen (el patrón androide), lo que aumenta la presión sobre la vía aérea y el esfuerzo para respirar acostados.
    • Forma y longitud de la vía aérea. La vía aérea masculina suele ser más larga y más propensa al colapso durante el sueño.
    • Protección hormonal femenina. Antes de la menopausia, las hormonas femeninas (en especial la progesterona y el estrógeno) ayudan a mantener el estímulo respiratorio y el tono de los músculos que sostienen la garganta. Esto funciona como una protección parcial. Con la caída hormonal de la menopausia, esa protección disminuye y el riesgo aumenta.

    En las mujeres entran además otros desencadenantes: el aumento de peso, el síndrome de ovario poliquístico y el propio embarazo, un período en el que los cambios hormonales y anatómicos pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de la apnea. En ambos sexos, la obstrucción nasal (por desviación del tabique nasal, cornetes aumentados o rinitis) y el exceso de peso suelen participar en el problema.

    Síntomas: la misma enfermedad, dos retratos diferentes

    Aquí está quizá la diferencia más importante de la apnea del sueño en hombres y mujeres en la práctica.

    En el hombre, la apnea suele presentarse con el retrato “clásico”, el que la mayoría de las personas reconoce:

    • ronquido fuerte y persistente;
    • pausas en la respiración que percibe quien duerme a su lado;
    • somnolencia diurna excesiva (quedarse dormido en reuniones, en el tránsito, al leer).

    En la mujer, los síntomas tienden a ser menos típicos y, por eso, más fáciles de confundir con otras afecciones:

    • cansancio y falta de energía (más que “sueño” propiamente dicho);
    • insomnio o sueño que no descansa;
    • dolor de cabeza al despertar;
    • cambios de ánimo, como ansiedad y síntomas depresivos;
    • dificultad de concentración y de memoria.

    El ronquido existe en las mujeres, pero suele describirse como más leve, y las pausas en la respiración se notan con menos frecuencia. El resultado es que la queja que lleva al diagnóstico muchas veces no aparece.

    Mujer despertando cansada, con dolor de cabeza, señal de sueño no reparador

    La forma de expresar los síntomas también cambia

    No es solo el cuerpo el que se comporta de modo diferente: también la manera de contar lo que se siente. Muchas mujeres no relatan el ronquido de forma espontánea, ya sea porque duermen solas y nadie las observa, ya sea por un pudor social todavía asociado al ronquido femenino. Y, cuando describen el malestar, tienden a usar palabras como “cansancio”, “agotamiento” o “estrés”, en lugar de “sueño durante el día”.

    Del otro lado, el hombre a menudo llega a la consulta traído por la queja de quien comparte la cama: son el ronquido fuerte y las pausas en la respiración los que disparan la búsqueda de ayuda. Esa diferencia en la forma de relatar hace que la apnea masculina se “vea” con más facilidad y la femenina permanezca en silencio durante más tiempo.

    Impactos en la vida y en la salud

    La apnea no tratada va mucho más allá del sueño de mala calidad. En ambos sexos, se asocia a un mayor riesgo de hipertensión, arritmias, enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y peor calidad de vida.

    En las mujeres, algunos aspectos merecen atención especial. Los síntomas de ánimo y de fatiga tienden a pesar bastante en el día a día y en la percepción de bienestar. Y, durante el embarazo, la apnea se asocia a un mayor riesgo de complicaciones como hipertensión gestacional, preeclampsia y diabetes gestacional, lo que refuerza la importancia de investigar el sueño también en ese período.

    En los hombres, el diagnóstico más temprano es una ventaja, pero la somnolencia diurna trae riesgos concretos, como accidentes de tránsito y de trabajo, además del impacto en el rendimiento y en la relación de pareja.

    Cómo suele afrontar la enfermedad cada sexo

    Por ser derivadas menos y más tarde, muchas mujeres pasan años con síntomas atribuidos a depresión, hipotiroidismo, anemia, fibromialgia o “cosas de la menopausia” antes de que se plantee la apnea. Este retraso en el diagnóstico es uno de los puntos más importantes que corregir.

    En los hombres, el camino hasta el diagnóstico suele ser más corto, sobre todo cuando hay una pareja que percibe el ronquido y las pausas. Una vez diagnosticados, hombres y mujeres pueden tener facilidades y dificultades diferentes en la adherencia al tratamiento, y por eso el seguimiento cercano, ajustando lo que sea necesario, marca la diferencia en el resultado.

    El mensaje práctico es simple: el cansancio crónico, el sueño que no descansa, el dolor de cabeza matinal y los cambios de ánimo merecen un estudio del sueño, incluso sin el ronquido estruendoso del retrato clásico.

    Diagnóstico: el mismo examen, con la mirada atenta a las diferencias

    El diagnóstico no cambia de examen según el sexo, pero exige atención para no dejar pasar por alto la apnea femenina. La evaluación suele incluir:

    • una conversación detallada sobre el sueño, los síntomas y los hábitos;
    • la exploración de las vías aéreas, muchas veces con endoscopia nasal, para verificar si hay un componente nasal que estorba;
    • cuando está indicada, la polisomnografía (el “estudio del sueño”), que confirma el diagnóstico y clasifica la gravedad.

    Vale un cuidado adicional: en las mujeres, la apnea tiende a concentrarse en determinadas fases del sueño (como el sueño REM) y en ciertas posiciones, y el índice de eventos por hora puede ser más bajo, aunque los síntomas sean importantes. Por eso, el número aislado del examen debe interpretarse siempre junto con el cuadro clínico de la persona.

    Otorrinolaringólogo evaluando las vías aéreas con endoscopia nasal en consulta

    Tratamiento de la apnea del sueño en hombres y mujeres: mismos principios, ajuste individual

    Las opciones de tratamiento son, en general, las mismas para hombres y mujeres, y la elección depende de la gravedad, la anatomía y el estilo de vida de cada uno:

    • CPAP (presión positiva continua en la vía aérea) sigue siendo el tratamiento más consolidado para la apnea moderada a grave, en ambos sexos.
    • Dispositivo intraoral y terapia posicional: útiles en casos seleccionados, sobre todo cuando la apnea es más leve, posicional o está concentrada en el sueño REM, un patrón común en las mujeres.
    • Tratar la nariz: cuando la obstrucción nasal es parte del problema, la septoplastia y la turbinoplastia pueden mejorar la respiración y ayudar incluso en la adherencia al CPAP.
    • Láser: para el ronquido y la apnea leve a moderada, el láser Fotona (protocolo NightLase) puede ser una alternativa no quirúrgica. Se realizan de 3 a 4 sesiones en consultorio, con buenos resultados en casos seleccionados.
    • Cirugía: en algunos casos, la cirugía, como la septoplastia, la faringoplastia robótica (TORS) o la faringoplastia con sutura barbada, puede ser una opción de tratamiento en pacientes con alteraciones anatómicas favorables.
    • Cambios de hábitos: el control del peso y la atención al alcohol por la noche y al sueño también forman parte del tratamiento, sea cual sea el sexo.

    En las mujeres, conviene además considerar el momento de la vida (la menopausia y el embarazo, por ejemplo) a la hora de definir la mejor estrategia. En todos los casos, el objetivo es el mismo: tratar la causa de la obstrucción, y no solo silenciar el ronquido.

    Preguntas frecuentes

    ¿La apnea del sueño es cosa solo de hombres?

    No. La apnea es más frecuente en los hombres, pero también ocurre en las mujeres, especialmente después de la menopausia. Buena parte de la diferencia observada viene del hecho de que la enfermedad se investiga menos en las mujeres, y no solo de que ellas enfermen menos.

    ¿Por qué la apnea es más difícil de diagnosticar en las mujeres?

    Porque los síntomas suelen ser menos típicos: cansancio, insomnio, dolor de cabeza al despertar y cambios de ánimo, en lugar del ronquido fuerte con pausas. Estas señales se confunden con facilidad con depresión, estrés o síntomas de la menopausia, lo que retrasa el diagnóstico.

    ¿Roncar poco significa que no tengo apnea?

    No necesariamente. El ronquido puede ser leve o poco percibido, sobre todo en mujeres, y aun así haber apnea. Si hay cansancio persistente, sueño que no descansa o somnolencia, conviene investigar.

    ¿La menopausia aumenta el riesgo de apnea?

    Sí. Con la caída de las hormonas femeninas, la protección parcial contra la apnea disminuye, y la prevalencia en la mujer sube, acercándose a la observada en los hombres.

    ¿La apnea en el embarazo es motivo de preocupación?

    Puede serlo. La apnea en la gestación se asocia a un mayor riesgo de hipertensión gestacional, preeclampsia y diabetes gestacional. Los síntomas de sueño en el embarazo merecen evaluación.

    ¿El tratamiento es diferente para hombres y mujeres?

    Los principios son los mismos (CPAP, tratar la nariz, dispositivo intraoral, cambios de hábitos, láser o cirugía en casos seleccionados). Lo que cambia es el ajuste individual, considerando la anatomía, la gravedad, el patrón del sueño y el momento de la vida de cada persona.

    Vale la pena hablar sobre tu caso

    Si tú (o alguien cercano) tienes un cansancio que no pasa, sueño que no descansa, ronquido o pausas en la respiración, el primer paso es una evaluación que entienda el origen del problema. La apnea del sueño tiene tratamiento, y reconocer que la apnea del sueño en hombres y mujeres se manifiesta de formas diferentes es parte de llegar al diagnóstico correcto.

    El Dr. José Eduardo Marcondes es MÉDICO otorrinolaringólogo (CRM-SP 107.711 | RQE 43.840), con actuación en cirugía nasal y en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño, atendiendo en Morumbi e Itaim (São Paulo) y en Alphaville (Barueri). Si tiene sentido para ti, agenda una consulta para conversar sobre tu caso.

    Referencias

    1. Young T, Palta M, Dempsey J, Skatrud J, Weber S, Badr S. The occurrence of sleep-disordered breathing among middle-aged adults. New England Journal of Medicine. 1993;328(17):1230-1235. doi:10.1056/NEJM199304293281704.
    2. Bonsignore MR, Saaresranta T, Riha RL. Sex differences in obstructive sleep apnoea. European Respiratory Review. 2019;28(154):190030. doi:10.1183/16000617.0030-2019.
    3. Lin CM, Davidson TM, Ancoli-Israel S. Gender differences in obstructive sleep apnea and treatment implications. Sleep Medicine Reviews. 2008;12(6):481-496. doi:10.1016/j.smrv.2007.11.003.

    Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Adenoides y amígdalas agrandadas en el niño: cuándo es momento de operar

    Adenoides y amígdalas agrandadas en el niño: cuándo es momento de operar

    Pocas decisiones generan en los padres tanta inseguridad como la posibilidad de que el hijo pase por una cirugía. Si llegaste hasta aquí después de noches escuchando roncar a tu hijo, de verlo dormir con la boca abierta o tras un nuevo episodio de dolor de garganta, es natural sentir esa mezcla de preocupación y duda: “¿de verdad hace falta operar?”.

    La buena noticia es que esta decisión no tiene por qué tomarse a ciegas. Existen criterios bien establecidos, basados en guías médicas, que ayudan a separar los casos en los que conviene observar y esperar de aquellos en los que la cirugía tiende a aportar un beneficio real. Este texto explica, en lenguaje sencillo, qué son las adenoides y las amígdalas, por qué se agrandan, qué señales merecen atención y cómo el otorrinolaringólogo llega a la conclusión de operar o no.

    La idea es darte información de calidad para que converses con más tranquilidad en la consulta y entiendas mejor lo que le ocurre a tu hijo.

    Niño durmiendo con la boca abierta, posible señal de adenoides o amígdalas agrandadas

    ¿Qué son las adenoides y las amígdalas?

    Las adenoides y las amígdalas son tejidos de defensa, formados por células del sistema inmunitario. Funcionan como una especie de “puesto de vigilancia” en la entrada de las vías respiratorias, y ayudan al cuerpo a reconocer virus y bacterias, sobre todo en los primeros años de vida.

    • Amígdalas (o amígdalas palatinas): están a los lados de la garganta. Son esas dos “bolitas” que se ven cuando el niño abre bien la boca.
    • Adenoides (o amígdala faríngea): están más ocultas, en el fondo de la nariz, detrás del paladar. No se ven a simple vista en una consulta común, por eso muchos padres nunca las han visto. Son como una tercera amígdala en el fondo de la nariz.
    Ilustración de la ubicación de las adenoides en el fondo de la nariz y de las amígdalas en la garganta del niño

    Aunque forman parte del sistema de defensa, el cuerpo cuenta con muchos otros mecanismos inmunitarios. Por eso, cuando la cirugía es necesaria, la extracción de estos tejidos no deja al niño “sin defensas”, como suele temerse.

    ¿Por qué se agrandan las adenoides y las amígdalas?

    Es común que estos tejidos crezcan de forma natural en los primeros años de vida, justo en la etapa en que el niño tiene más contacto con virus y bacterias (guardería, escuela, hermanos mayores). Ese aumento muchas veces es temporal y tiende a disminuir con el crecimiento.

    El problema aparece cuando el aumento es lo bastante grande como para dificultar la respiración y el sueño, o cuando las amígdalas se infectan de forma repetida. Algunos niños tienen una tendencia individual a tener estos tejidos más grandes; las alergias respiratorias y las infecciones de repetición también pueden contribuir.

    Conviene separar dos escenarios que suelen confundirse en la mente de los padres:

    1. Tamaño aumentado que obstruye (adenoides o amígdalas grandes que dificultan respirar y dormir).
    2. Infecciones de repetición (amigdalitis frecuentes), que son un problema diferente, aunque a veces aparezcan en el mismo niño.

    Los criterios para considerar la cirugía son diferentes en cada uno de estos escenarios, como verás más adelante.

    ¿Qué señales en los hijos merecen la atención de los padres?

    Las señales varían según qué está agrandado y cuánto. Reunimos a continuación las más frecuentes. Ver uno u otro signo aislado no significa que haya indicación de cirugía, pero la presencia de varias señales, de forma persistente, es un buen motivo para buscar una evaluación.

    Señales ligadas a la obstrucción y al sueño (adenoides y amígdalas grandes)

    • Ronquido frecuente, varias noches por semana.
    • Respiración por la boca, dormido y a veces despierto; niño que duerme con la boca abierta o la mantiene abierta durante el día.
    • Sueño agitado, con muchos cambios de posición, despertares y la sensación de que “no descansa”.
    • Pausas en la respiración durante el sueño, a veces seguidas de un suspiro o atragantamiento (la señal que más preocupa a los padres, y con razón).
    • Voz nasal (como si siempre estuviera “congestionado”) y dificultad para respirar por la nariz.
    • Somnolencia o irritabilidad durante el día, dificultad para concentrarse e impacto en el rendimiento escolar.
    • Mojar la cama de forma persistente o que vuelve a ocurrir, que en algunos niños se relaciona con el trastorno del sueño.
    • En casos más prolongados, alteraciones en el crecimiento o en la forma del rostro y de la arcada dental, ligadas a la respiración bucal continua, así como alteraciones dentales o de la mordida.

    Este conjunto de señales puede indicar lo que llamamos trastornos respiratorios del sueño, que van desde el ronquido simple hasta la apnea obstructiva del sueño (AOS) en el niño, cuando hay pausas y una caída en la calidad del sueño y de la oxigenación. Es un tema que merece atención porque el sueño es fundamental para el desarrollo infantil. (Puedes profundizar en esto en nuestro artículo sobre apnea del sueño en niños.)

    Padres en consulta con el otorrinolaringólogo para evaluar las adenoides y amígdalas del niño

    Señales ligadas a las infecciones de repetición (amígdalas)

    • Amigdalitis de repetición: episodios frecuentes de dolor de garganta con fiebre, placas (puntos blancos) en las amígdalas y ganglios inflamados en el cuello.
    • Ausencias recurrentes a la escuela y uso repetido de antibióticos a lo largo del año.

    Si la queja principal son los dolores de garganta repetidos, conviene entender mejor el cuadro en nuestra página sobre amigdalitis y dolor de garganta.

    Señales ligadas al oído

    • Otitis de repetición o líquido detrás del tímpano, que pueden relacionarse con las adenoides agrandadas.
    • Sensación de audición apagada o pedir que se suba el volumen de la televisión, algo que en los niños a veces pasa desapercibido.

    ¿Cuándo basta solo con observar y cuándo hay que investigar?

    No todo ronquido ni toda amígdala grande significan cirugía. En muchos casos, la conducta más sensata es observar, porque estos tejidos pueden disminuir con el crecimiento.

    En general, suele tener sentido observar y reevaluar cuando:

    • el ronquido es ocasional, ligado a resfriados o crisis de alergia, y mejora fuera de esos períodos;
    • no hay pausas en la respiración ni señales de sueño de mala calidad;
    • las infecciones de garganta son poco frecuentes;
    • el niño crece, duerme y rinde bien en el día a día.

    Por otro lado, suele valer la pena investigar con un otorrinolaringólogo cuando hay:

    • ronquido frecuente acompañado de respiración bucal y sueño agitado;
    • relato de pausas en la respiración durante el sueño;
    • impacto en el comportamiento, la atención o el rendimiento escolar;
    • infecciones de garganta repetidas a lo largo del año;
    • otitis de repetición o sospecha de hipoacusia.

    La decisión entre observar y operar es individual y tiene en cuenta la intensidad de los síntomas, la edad del niño, el impacto en su vida y la exploración física, y no solo el tamaño de los tejidos de forma aislada.

    ¿Cómo evalúa el otorrinolaringólogo al niño?

    La evaluación comienza con una conversación detallada (historia clínica) y la exploración física. Muchas veces, este conjunto ya orienta bien la conducta. Según el caso, el médico puede recurrir a:

    • Exploración de la garganta y la nariz, para estimar el tamaño de las amígdalas y evaluar la respiración.
    • Nasofibroscopia (una exploración con una cámara fina y flexible) o, en algunos casos, radiografía lateral de cavum, para evaluar las adenoides, que normalmente no se ven a simple vista. La elección de la prueba depende de la edad y la colaboración del niño.
    • Polisomnografía (estudio del sueño): es la prueba de referencia para confirmar y medir la gravedad de la AOS. Según las guías, suele indicarse cuando hay dudas sobre la verdadera necesidad de operar o en niños con condiciones que aumentan el riesgo (por ejemplo, edad muy temprana, obesidad, síndrome de Down o alteraciones craneofaciales o neuromusculares). No todos los niños necesitan esta prueba antes de la cirugía.
    • Evaluación de la audición, cuando se sospecha otitis o hipoacusia.

    El objetivo de esta etapa es entender el cuadro en su conjunto, y no solo “cuánto ha crecido”, para que la indicación, si la hay, esté realmente fundamentada.

    ¿Cuándo suele indicarse la cirugía en el niño?

    La cirugía más común en este contexto es la adenoamigdalectomía (extracción de las adenoides y las amígdalas). En algunos casos se retiran solo las adenoides (adenoidectomía) o solo las amígdalas (amigdalectomía), según la evaluación.

    Las guías médicas reconocidas (como las de la Academia Americana de Otorrinolaringología – AAO-HNS) organizan las indicaciones en torno a dos grandes motivos. Conviene insistir en que estos criterios orientan la consulta, pero la indicación quirúrgica es siempre una decisión individual, tomada caso por caso entre la familia y el médico, y no una recomendación automática para todo niño con adenoides o amígdalas agrandadas.

    Infografía que compara cuándo observar y cuándo operar las adenoides y amígdalas del niño

    1. Obstrucción respiratoria y apnea del sueño

    Cuando el aumento de las adenoides o las amígdalas causa AOS o un trastorno respiratorio del sueño con impacto en el niño, la cirugía se considera el tratamiento de primera línea, de acuerdo con las principales guías. En estos casos, la mejora del sueño y de la respiración suele ser el objetivo principal.

    2. Infecciones de garganta de repetición

    Para las amigdalitis de repetición, las guías adoptan criterios bastante objetivos (conocidos como criterios de Paradise) para ayudar a decidir. En general, la cirugía tiende a considerarse cuando el número de episodios de dolor de garganta bien documentados es:

    • 7 o más episodios en 1 año; o
    • 5 o más episodios por año en los últimos 2 años; o
    • 3 o más episodios por año en los últimos 3 años.

    Para ello, cada episodio debe haber sido un episodio de dolor de garganta acompañado de al menos uno de los siguientes hallazgos: fiebre superior a 38,3 °C, ganglios inflamados en el cuello (adenopatías dolorosas), placas (exudado) en las amígdalas o prueba positiva para la bacteria estreptococo (Streptococcus del grupo A).

    Por debajo de estas cifras, las guías recomiendan observar y esperar en lugar de operar, dado que en estos casos la cirugía puede no aportar tanto beneficio. No es una regla rígida ni automática: situaciones particulares (como amigdalitis graves, abscesos de repetición u otros factores) pueden cambiar la evaluación, siempre de forma individual.

    En resumen: el número de episodios no lo es todo, pero es un punto de partida importante. Por eso conviene anotar las fechas y los síntomas de las amigdalitis de tu hijo a lo largo del tiempo; ese historial ayuda mucho al médico a decidir.

    ¿Cómo suele ser la recuperación de la cirugía?

    La adenoamigdalectomía suele ser una cirugía de corta duración, por lo general con alta el mismo día o tras una noche de observación, según la edad del niño, el caso y la valoración del equipo.

    Puntos generales que suelen formar parte del postoperatorio (siempre según la orientación individual del médico):

    • Dolor de garganta en los primeros días, que es esperable y se controla con medicación.
    • Alimentación preferentemente fría, blanda y ligera al inicio, volviendo poco a poco a la normalidad.
    • Reposo relativo y ausencia temporal de la escuela y de las actividades físicas más intensas durante algunos días.
    • Atención a las señales de alarma indicadas por el equipo, como el sangrado, situación en la que se debe buscar atención médica.

    Hoy en día existe la posibilidad de usar algunas tecnologías que mejoran la calidad y la seguridad del postoperatorio, como por ejemplo la radiofrecuencia. Para saber más sobre este avance en la cirugía, visita mi página sobre la amigdalectomía con coblación.

    Como toda cirugía, la adenoamigdalectomía tiene beneficios y también riesgos, que deben explicarse y ponderarse caso por caso. No existe ningún procedimiento sin riesgos, y la decisión siempre debe comparar lo que se gana con lo que se evita. El seguimiento después de la cirugía es una parte importante del proceso.

    Preguntas frecuentes de los padres (FAQ)

    ¿Es normal que un niño ronque?

    Roncar de vez en cuando, durante un resfriado, puede ocurrir. Lo que merece atención es el ronquido frecuente, sobre todo cuando se acompaña de respiración por la boca, sueño agitado o pausas en la respiración. En estos casos, conviene buscar una evaluación.

    ¿Las adenoides y las amígdalas agrandadas siempre necesitan cirugía?

    No. Muchos casos se observan a lo largo del tiempo, porque estos tejidos pueden disminuir con el crecimiento. La cirugía se considera cuando hay una obstrucción significativa del sueño o la respiración, o infecciones de repetición dentro de ciertos criterios.

    ¿Retirar las adenoides y las amígdalas debilita la inmunidad del niño?

    El sistema de defensa del cuerpo es amplio y cuenta con muchos otros órganos y mecanismos. Cuando la cirugía está bien indicada, la extracción de estos tejidos no suele comprometer la inmunidad del niño de forma relevante.

    ¿Cuál es la diferencia entre adenoidectomía, amigdalectomía y adenoamigdalectomía?

    La adenoidectomía es la extracción solo de las adenoides; la amigdalectomía, solo de las amígdalas; y la adenoamigdalectomía, de ambas. Lo que se retira depende de la evaluación de cada niño.

    ¿El ronquido y la respiración por la boca mejoran después de la cirugía?

    Cuando el problema se debe principalmente al aumento de estos tejidos, la tendencia es una mejora importante de la respiración y del sueño. En parte de los niños, sobre todo cuando hay otros factores (como la obesidad), puede ser necesario un seguimiento y medidas adicionales. La evaluación individual es la que define la expectativa realista.

    ¿Existe una edad adecuada para operar?

    No hay una edad única. La decisión considera los síntomas, el impacto en el niño y la evaluación del otorrinolaringólogo. En niños muy pequeños, suele tenerse un cuidado adicional en la investigación.

    ¿Se puede tratar sin cirugía?

    En algunos cuadros, especialmente los más leves o ligados a la alergia, la observación y el tratamiento clínico de las causas asociadas (como la rinitis) pueden ser suficientes. La conducta depende del caso.

    ¿Cuándo buscar una evaluación?

    Si tu hijo ronca con frecuencia, duerme con la boca abierta, tiene sueño agitado, presenta pausas en la respiración o tiene amigdalitis de repetición, vale la pena hablar con un otorrinolaringólogo. Una evaluación cuidadosa ayuda a definir, con criterio, si el mejor camino es observar u operar, y a quitar de los padres el peso de decidir solos.

    Para entender mejor el cuadro de adenoides agrandadas en la infancia, también puedes leer nuestra página sobre hipertrofia de adenoides en niños y, si la cirugía está en discusión, la página sobre la adenoamigdalectomía. También hay un contenido dedicado a la cirugía de adenoides y amígdalas en niños.

    El Dr. José Eduardo Merighe Marcondes, MÉDICO (CRM-SP 107.711, RQE 43.840), otorrinolaringólogo, atiende a niños y adultos en Morumbi e Itaim (São Paulo-SP) y en Alphaville (Barueri-SP), con dedicación al ronquido y la apnea del sueño, también en la infancia. Agendar una consulta.

    Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Correr y obstrucción nasal: cómo volver a respirar bien y rendir más

    Correr y obstrucción nasal: cómo volver a respirar bien y rendir más

    Respirar bien por la nariz es esencial para quien corre. Un flujo nasal adecuado calienta, filtra y humidifica el aire, mejora la sensación de confort y contribuye a un intercambio gaseoso más eficiente, lo que puede traducirse en un mejor rendimiento y menos fatiga a lo largo de los entrenamientos y las competencias.

    Rinitis alérgica y ejercicio

    La rinitis alérgica es una de las principales causas de obstrucción nasal en los corredores. La exposición al polen, el polvo, los ácaros y la caspa de los animales inflama la mucosa nasal, provocando congestión, estornudos y picazón justo cuando el cuerpo necesita un mayor flujo de aire. Durante la carrera, esta inflamación interna reduce el calibre de las fosas nasales y favorece la respiración por la boca, que es menos eficiente y más incómoda, sobre todo en días fríos o secos.

    La obstrucción nasal y su impacto en el rendimiento al correr

    Cuando la nariz no ventila bien, aumenta la necesidad de inspirar por la boca, lo que tiende a elevar la percepción del esfuerzo y la frecuencia respiratoria. Esto puede provocar una sensación temprana de cansancio, una caída del ritmo, peor calidad del sueño por la congestión nocturna y una menor recuperación entre entrenamientos. En pruebas largas, respirar exclusivamente por la boca también favorece la sequedad de boca, el dolor de garganta y un mayor malestar térmico, factores que pueden afectar la constancia del desempeño.

    Beneficios del tratamiento médico

    Un manejo médico bien conducido reduce la inflamación y el edema de la mucosa, devolviendo el paso del aire por la nariz. Las soluciones salinas, los corticoides intranasales y los antihistamínicos, junto con una estrategia de control ambiental y el ajuste de los horarios de entrenamiento según los desencadenantes alérgicos, suelen mejorar mucho el confort respiratorio. En casos seleccionados, la inmunoterapia específica con alérgenos puede reducir la reactividad nasal con el tiempo, aportando una mayor estabilidad de los síntomas y un rendimiento más predecible.

    Dilatadores nasales durante la carrera

    Los dilatadores nasales pueden ser aliados útiles para los corredores que notan un empeoramiento del flujo de aire en esfuerzos más intensos. Hay dos categorías principales: las tiras adhesivas externas, que traccionan suavemente las alas de la nariz hacia afuera, y los dispositivos internos, generalmente de silicona, que mantienen abierta la válvula nasal. En ambos casos, el objetivo es reducir el colapso de la pared lateral y facilitar la entrada de aire, especialmente en sprints, subidas y días secos o fríos.

    En la práctica, ofrecen un efecto inmediato, son accesibles y pueden disminuir la sensación de ahogo, la necesidad de respirar por la boca y la molestia de la boca seca. Funcionan mejor cuando la rinitis está controlada y existe un componente leve de debilidad valvular, sirviendo como estrategia complementaria en entrenamientos, competencias y periodos de mayor exposición a desencadenantes alérgicos. Es importante probar distintos modelos y tamaños, observar la tolerancia de la piel a las tiras y el confort de los dispositivos internos, manteniendo siempre la higiene nasal y el tratamiento médico indicado por el especialista.

    Como toda solución externa, su efecto es temporal y la respuesta es individual. No corrigen las causas estructurales de la obstrucción, como un tabique desviado, la hipertrofia de los cornetes nasales o un colapso significativo de la válvula nasal. Si depender del dilatador para correr se vuelve constante, se recomienda una evaluación detallada con el otorrinolaringólogo para definir un plan definitivo. De hecho, una buena respuesta a los dilatadores puede indicar que el refuerzo quirúrgico de la válvula traerá un beneficio sostenido; en casos de colapso durante inspiraciones vigorosas, el injerto alar batten estabiliza la válvula nasal, ofreciendo una mejora duradera del confort respiratorio sin comprometer la estética.

    Cuándo entra en escena la cirugía

    No toda obstrucción es solo inflamatoria. Un tabique desviado, la hipertrofia de los cornetes nasales y la debilidad estructural de la válvula nasal pueden mantener la congestión incluso con un tratamiento médico optimizado. La corrección quirúrgica, cuando está indicada, busca restaurar la anatomía y la función, permitiendo que la vía nasal soporte el aumento del flujo de aire del esfuerzo sin colapsar. Procedimientos como la septoplastia, la reducción de los cornetes y el refuerzo de la válvula nasal son individualizados, con foco en un resultado funcional duradero y un retorno seguro a la actividad.

    Alar batten en el esfuerzo intenso

    En muchos corredores, el cierre de la válvula nasal externa durante las inspiraciones vigorosas es el punto crítico de la obstrucción. El injerto alar batten actúa como un refuerzo discreto de la pared lateral de la nariz, evitando el colapso durante el pico de flujo de aire. En la práctica, esto significa una entrada de aire más libre en las aceleraciones y subidas, menos sensación de ahogo, una menor dependencia de la respiración por la boca y un mayor confort a ritmos altos. Además del beneficio funcional, un refuerzo bien planificado preserva la estética nasal, un aspecto fundamental para quienes buscan una solución completa y definitiva.

    Próximo paso

    Si la obstrucción nasal está limitando tus entrenamientos y afectando tu rendimiento al correr, una evaluación minuciosa con endoscopia nasal y prueba funcional orienta el plan ideal para ti, desde el manejo médico avanzado hasta la corrección estructural cuando sea necesaria. El consultorio del Dr. José Eduardo Marcondes, otorrinolaringólogo con más de dos décadas de experiencia, ofrece una atención personalizada en ubicaciones de excelencia en São Paulo y Alphaville. Agenda tu consulta y vuelve a correr respirando por la nariz, con confort, seguridad y alto rendimiento.

    Dr. José Eduardo Marcondes, médico otorrinolaringólogo. CRM-SP 107.711 | RQE 43.840 (registro médico brasileño). Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Amigdalectomía con Radiofrecuencia: Qué Es y Cuáles Son sus Ventajas

    Amigdalectomía con Radiofrecuencia: Qué Es y Cuáles Son sus Ventajas

    La coblación es una tecnología que utiliza radiofrecuencia en un medio salino para generar un campo de plasma capaz de disolver el tejido de forma precisa y con baja transferencia de calor, lo que ayuda a preservar las estructuras vecinas. En la cirugía de las amígdalas, esto puede permitir un menor trauma, un control cuidadoso del sangrado y una recuperación más cómoda, con especial énfasis en la amigdalectomía intracapsular realizada con radiofrecuencia mediante coblación.

    ¿Qué es la coblación?

    La coblación se refiere a la ablación controlada del tejido mediante un campo de plasma creado en la punta del instrumento en una solución salina. A diferencia del electrobisturí convencional, la energía actúa a temperaturas más bajas, disgregando los enlaces moleculares del tejido en lugar de quemarlo, lo que ayuda a reducir el daño térmico colateral y a preservar los planos anatómicos.

    ¿Cómo funciona la radiofrecuencia?

    La radiofrecuencia es una corriente alterna que, al interactuar con suero fisiológico, forma un plasma estable que fragmenta el tejido objetivo con una excelente hemostasia. El control de la potencia y la irrigación continua mantienen el campo limpio y más frío, lo que favorece una disección delicada y una visión nítida durante todo el procedimiento.

    Ventajas en la cirugía de las amígdalas

    • Menor dolor postoperatorio gracias a la baja difusión térmica y a la preservación de la mucosa y los músculos adyacentes.
    • Menor sangrado intra y postoperatorio por la coagulación eficiente de la microvasculatura durante la ablación.
    • Una recuperación más rápida, con un retorno a las actividades de forma segura y predecible.
    • Mayor precisión en áreas delicadas, lo que ayuda a reducir el edema, el exudado y las costras gruesas en las fosas amigdalinas.
    • Menor necesidad de cauterizaciones adicionales, lo que reduce la irritación de la mucosa y el olor postoperatorio.

    Intracapsular vs. extracapsular

    • Amigdalectomía intracapsular: extrae el parénquima amigdalino y preserva una fina capa de cápsula, lo que tiende a reducir el dolor, el sangrado y el espasmo muscular, manteniendo la mucosa más íntegra y favoreciendo la cicatrización. Puede ser especialmente útil en la hipertrofia con trastornos respiratorios del sueño y en pacientes que priorizan un postoperatorio más cómodo.
    • Amigdalectomía extracapsular: extrae toda la amígdala con su cápsula, indicada cuando hay amigdalitis recurrente refractaria, cálculos amigdalinos persistentes con halitosis, abscesos previos o alteraciones estructurales crónicas. Puede ofrecer una menor probabilidad de recidiva infecciosa cuando el foco es predominantemente infeccioso y persistente.

    Amigdalectomía intracapsular con radiofrecuencia

    En la técnica intracapsular, la radiofrecuencia mediante coblación permite reducir el volumen amigdalino de forma controlada, preservando la cápsula como una “capa de protección” que disminuye la exposición de las terminaciones nerviosas y, en consecuencia, el dolor. El refinado control térmico ayuda a minimizar la lesión de los músculos constrictores y mantiene la función de la deglución más preservada, favoreciendo la hidratación y la alimentación tempranas. En manos experimentadas, puede combinar resultados funcionales consistentes para la vía respiratoria y el sueño con un perfil de recuperación más cómodo y predecible.

    ¿Para quién está indicada?

    La amigdalectomía intracapsular con radiofrecuencia puede estar especialmente indicada para niños y adultos con hipertrofia amigdalina asociada a ronquido y apnea del sueño, dificultad respiratoria, deglución comprometida o impacto en la calidad de vida. También es adecuada para quienes buscan una reducción de volumen con menor dolor y menor riesgo de sangrado, incluidos los pacientes que necesitan retomar sus actividades profesionales y deportivas con mayor rapidez.

    Puntos a considerar

    Aunque es poco frecuente, puede haber una persistencia mínima de tejido amigdalino profundo con la posibilidad de un crecimiento futuro en situaciones específicas. Cuando hay antecedentes de infecciones recurrentes importantes, cálculos amigdalinos intensos o abscesos previos, puede evaluarse si el abordaje extracapsular es más apropiado para eliminar por completo el foco.

    ¿Cómo es el postoperatorio?

    Con anestesia general y alta, en general, el mismo día, un plan analgésico estructurado prioriza la comodidad y la seguridad. La preservación de la cápsula puede reducir la intensidad del dolor, facilitar la hidratación y la alimentación blanda temprana y disminuir el riesgo de sangrado tardío, favoreciendo una cicatrización más tranquila. El retorno a la rutina es personalizado, teniendo en cuenta la profesión, el deporte y las necesidades de cada paciente.

    Por qué elegir al Dr. José Eduardo Marcondes

    Con más de dos décadas de experiencia, un enfoque en los resultados funcionales de la vía respiratoria superior y el dominio de las tecnologías basadas en energía, el Dr. José Eduardo Marcondes ofrece un abordaje preciso, seguro y personalizado. La atención se brinda en direcciones de referencia en São Paulo (en Itaim y Morumbi) y en Alphaville, y reúne comodidad, tecnología actual y un equipo preparado para acompañar cada etapa del cuidado.

    Agenda tu evaluación

    Si el ronquido, la apnea del sueño, las dificultades de deglución o la hipertrofia amigdalina comprometen tu bienestar, una evaluación especializada define la mejor estrategia quirúrgica para tu caso. Agenda tu consulta para conversar, con tranquilidad, si la amigdalectomía intracapsular con radiofrecuencia es la opción más adecuada para tus objetivos y estilo de vida.

    Dr. José Eduardo Marcondes, médico otorrinolaringólogo. CRM-SP 107.711 | RQE 43.840 (registro médico brasileño). Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • ¿Por qué me duele el oído cuando vuelo en avión?

    ¿Por qué me duele el oído cuando vuelo en avión?

    La trompa de Eustaquio es el canal que conecta el oído medio con la nariz y la garganta, y funciona como una válvula que se abre en momentos como tragar, bostezar o masticar para igualar la presión del oído con la del ambiente. Cuando esta igualación falla, sobre todo en cambios rápidos de altitud, pueden aparecer dolor, sensación de oído tapado y chasquidos, un fenómeno muy común en los vuelos y al bajar por carreteras de montaña.

    La trompa de Eustaquio y su función

    Cada vez que tragamos o bostezamos, la trompa de Eustaquio permite la entrada y salida de aire en el oído medio, manteniendo el tímpano en una posición cómoda y preservando la audición. Si la mucosa de la nariz y de la nasofaringe está inflamada por rinitis, sinusitis o un resfriado, este paso de aire puede verse afectado y la trompa tiende a “trabarse”, generando presión negativa o positiva en el oído.

    Por qué duele en el avión y en la montaña

    En la cabina del avión o en carreteras de montaña, la presión atmosférica cambia rápidamente. Si la trompa no se abre al ritmo adecuado, se crea un desequilibrio de presión que tira del tímpano o lo empuja, causando dolor, plenitud y una reducción temporal de la audición. El descenso suele ser el momento más crítico en un vuelo, ya que la presión externa aumenta y el oído necesita que la trompa se abra de forma eficiente para compensar.

    Qué es la otitis media serosa

    La otitis media serosa es la acumulación de líquido detrás del tímpano sin signos de infección aguda, generalmente derivada de una disfunción de la trompa de Eustaquio tras resfriados, alergias o episodios de barotrauma por variación de presión. Este líquido reduce la movilidad del tímpano y de la cadena de huesecillos, lo que provoca audición apagada, sensación de oído lleno y chasquidos al tragar.

    Síntomas que merecen atención

    Sensación de oído tapado, presión o plenitud, con chasquidos al bostezar o tragar.

    Audición reducida o fluctuante, zumbido y, a veces, un leve desequilibrio, sobre todo después de vuelos, descensos de montaña o infecciones de las vías respiratorias superiores.

    Dolor que empeora con los cambios de altitud o al intentar igualar la presión.

    Cómo se hace el diagnóstico

    La evaluación otorrinolaringológica observa la posición y la movilidad del tímpano y la presencia de signos de líquido en el oído medio. Pruebas como la timpanometría y la audiometría ayudan a confirmar la acumulación serosa y a cuantificar la hipoacusia conductiva, orientando la mejor conducta. En adultos, los cuadros unilaterales persistentes requieren una investigación cuidadosa de la nasofaringe y de los factores que obstruyen la trompa.

    Tratamiento y prevención

    Muchos casos de otitis media serosa se resuelven de forma espontánea al recuperarse la función de la trompa, por eso la observación activa, el control de la rinitis y las medidas de autoinsuflación son estrategias iniciales frecuentes.

    Durante los vuelos o los descensos de montaña, tragar repetidamente, masticar chicle, bostezar y realizar maniobras suaves de igualación pueden ayudar a abrir la trompa. Es importante hacerlas sin forzar en exceso.

    Evitar viajar con la nariz muy congestionada y, cuando lo indique el especialista, usar aerosoles nasales o descongestionantes durante un período corto puede reducir el riesgo de barotrauma. Los tapones con filtro diseñados para volar pueden ser útiles en personas sensibles a las variaciones de presión.

    Cuando el líquido persiste y compromete la calidad de vida, opciones como los tubos de ventilación en el tímpano pueden restaurar la aireación del oído medio. En casos seleccionados, especialmente con disfunción tubárica crónica, se puede considerar la dilatación de la trompa de Eustaquio tras una evaluación individualizada. En niños, esto se relaciona con cuándo es necesario colocar el tubito.

    Cuándo acudir a un otorrinolaringólogo

    Busca atención si presentas dolor intenso, secreción por el oído, mareo importante, fiebre, o si la sensación de oído tapado y la pérdida auditiva persisten más de lo esperado después de un vuelo o un resfriado. Los niños, las embarazadas, las personas que vuelan con frecuencia o con antecedentes de problemas de oído pueden beneficiarse de una orientación preventiva personalizada antes de viajar. Las recaídas o los síntomas prolongados merecen una evaluación detallada para confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento más adecuado.

    Atención especializada en São Paulo (Itaim y Morumbi) y Alphaville

    Para quienes sufren dolor en el avión, molestias al bajar de la montaña o una sensación recurrente de oído tapado, una evaluación rigurosa permite identificar la causa y elegir el mejor abordaje, desde el manejo clínico hasta la intervención cuando es necesaria. Con una larga trayectoria en otorrinolaringología y atención en direcciones de referencia en Itaim, Morumbi y Alphaville, el consultorio del Dr. Jose Eduardo Marcondes ofrece un diagnóstico preciso y un plan personalizado para devolverte comodidad y seguridad en tus viajes y en tu día a día. Agenda tu consulta y recibe una orientación completa, enfocada en tu caso.

    Dr. José Eduardo Marcondes, médico otorrinolaringólogo. CRM-SP 107.711 | RQE 43.840 (registro médico brasileño). Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

    Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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  • Tabique Desviado

    Tabique Desviado

    ¡Te acostumbraste a respirar mal!

    El tabique desviado es una afección frecuente que afecta la pared interna de la nariz, la estructura encargada de dividir las cavidades nasales.
    Esta estructura, conocida como tabique, cuando está desalineada puede obstruir el paso del aire y provocar una serie de molestias que afectan el día a día de forma sutil, pero persistente.
    Muchos pacientes llegan a la consulta sin darse cuenta de la magnitud del problema, porque el cuerpo se adapta con el tiempo y normaliza una respiración inadecuada que podría ser mucho mejor. El tabique desviado suele venir acompañado del aumento de los cornetes.

    Tabique desviado
    Tabique desviado

    Síntomas de la obstrucción nasal

    Los síntomas de la obstrucción nasal causada por un tabique desviado son variados y, a menudo, se subestiman. La principal manifestación es la dificultad para respirar por las fosas nasales, sobre todo de un lado, que puede agravarse durante los resfriados o en ambientes secos, generando una sensación constante de nariz tapada.

    Otras señales incluyen ronquidos nocturnos, la preferencia por dormir de un lado determinado para facilitar la respiración e, incluso, una mayor percepción del ciclo nasal natural, en el que una fosa nasal parece más obstruida que la otra en momentos alternados. Estas molestias pueden evolucionar hacia dolores faciales leves o presión en los senos paranasales, afectando la calidad del sueño y la energía diaria.

    ¡Un cuerpo habituado a respirar por la boca!

    Un aspecto importante es que muchas personas se acostumbran a respirar mal con el paso de los años y ni siquiera notan cuánto esto limita su vitalidad. Lo que comienza como una leve congestión puede convertirse en rutina y llevar a una dependencia de la respiración bucal que reseca la boca, favorece las caries e, incluso, puede alterar la estructura facial en casos prolongados. Esta adaptación enmascara el problema, pero con el tiempo se revela perjudicial, especialmente para quienes buscan un estilo de vida activo y saludable.

    Hombre con dificultad para respirar
    Hombre con dificultad para respirar

    Riesgos del tabique desviado

    Entre los riesgos asociados destacan las infecciones recurrentes, como la rinosinusitis crónica, derivadas de un drenaje inadecuado de los senos paranasales. La desviación puede impedir el flujo normal de moco y aire, creando un ambiente propicio para bacterias e inflamaciones que pueden causar dolores de cabeza intensos, fatiga y fiebres recurrentes. Sin corrección, estas infecciones pueden volverse crónicas y afectar no solo la salud nasal, sino también la inmunidad general y el bienestar emocional.

    El tratamiento es menos complicado de lo que imaginas

    La buena noticia es que la cirugía de corrección, llamada septoplastia, puede ofrecer una solución eficaz al problema. Realizada por especialistas en otorrinolaringología, el procedimiento reposiciona el tabique para restaurar el equilibrio nasal y, a menudo, mejora la respiración de inmediato y reduce el riesgo de complicaciones.

    En la consulta del Dr. José Eduardo Marcondes adoptamos técnicas modernas que eliminan el uso de taponamiento nasal posoperatorio, ayudando a evitar molestias como sangrados, infecciones y la sensación de obstrucción total que acompañaba a los procedimientos antiguos. Con suturas precisas y quilting septal (suturas transfixiantes), los pacientes suelen experimentar una recuperación más rápida y cómoda, y con frecuencia regresan a sus actividades en pocos días.

    Mantente atento

    Si reconoces estos síntomas en tu rutina o deseas una evaluación personalizada, agenda una consulta con el Dr. José Eduardo Marcondes. Con más de 20 años de experiencia atendiendo a un público exigente en las mejores direcciones de São Paulo y Alphaville, el doctor ofrece una atención diferenciada, enfocada en resultados naturales y duraderos que elevan tu calidad de vida. Ponte en contacto por WhatsApp para más información y reserva tu evaluación hoy.

    Dr. José Eduardo Marcondes, médico otorrinolaringólogo. CRM-SP 107.711 | RQE 43.840 (registro médico brasileño). Este contenido es informativo, no sustituye la consulta médica y no reemplaza la conducta definida por tu médico.

    Sobre el autor

    Dr. José Eduardo Marcondes

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    Formado y residente en la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Enfocado en el tratamiento del ronquido y la apnea del sueño, la obstrucción nasal, la sinusitis crónica, las adenoides y las amígdalas, en adultos y niños. Miembro de la ABORL-CCF y del cuerpo clínico del Hospital Israelita Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz.

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