Láser en otorrinolaringología: cómo funcionan el holmio, el blue laser y el Fotona

En los últimos años, el láser dejó de ser una promesa distante y pasó a formar parte del día a día de la otorrinolaringología. Pero es común una confusión: la gente habla del “láser” como si fuera una sola cosa, cuando en realidad existen varios tipos, cada uno con un comportamiento diferente dentro del tejido. Un láser que sirve para reducir los cornetes no es el mismo que se usa para tratar el ronquido, y ninguno de los dos es igual al que corta y coagula tejidos blandos.

En este artículo, la propuesta es explicar, de forma accesible, cómo actúa un láser en el cuerpo y presentar tres ejemplos usados en otorrinolaringología: el láser de holmio en la turbinoplastia, el blue laser en las enfermedades de la laringe y de las cuerdas vocales, y el láser Fotona en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño. La idea no es decir cuál es el “mejor”, sino mostrar que cada uno tiene un objetivo y una finalidad propios.

Cómo actúa un láser en el tejido: la idea de objetivo

Un láser es, esencialmente, luz de una única longitud de onda, un “color” único y muy concentrado, incluso cuando esa luz es invisible para nuestros ojos. Lo que hace que un láser sea útil en medicina es el siguiente principio: cada longitud de onda es absorbida preferentemente por un componente diferente del tejido. Ese componente que absorbe la luz se llama cromóforo y funciona como el “objetivo” del láser.

En la práctica, dos objetivos importan mucho en otorrinolaringología:

  • El agua, presente en casi todo tejido blando, absorbe muy bien la luz infrarroja. Es el objetivo de los láseres de holmio y de erbio.
  • La hemoglobina (de la sangre) y la melanina absorben la luz en la franja del azul y del verde. Es lo que hace que el blue laser pueda actuar sobre los vasos, una propiedad llamada fotoangiolítica.

Cuando la luz es absorbida, se convierte en calor localizado. Y, según la potencia, la duración de los pulsos y el modo de aplicación, ese calor puede producir efectos muy distintos:

  • Ablación: vaporizar o cortar el tejido.
  • Coagulación: sellar pequeños vasos y reducir el sangrado.
  • Efecto térmico no ablativo: solo calentar de forma controlada, sin cortar ni retirar tejido, lo que estimula el colágeno.

A esto se suma la profundidad que alcanza cada longitud de onda: algunas actúan más en la superficie, otras penetran un poco más, y resulta más fácil entender por qué se elige cada láser para una tarea específica. Es este razonamiento el que guía los tres ejemplos a continuación.

Láser de holmio (Ho:YAG) en la turbinoplastia

Corte de la nariz que muestra los cornetes, objetivo de la turbinoplastia con láser

Los cornetes nasales son estructuras dentro de la nariz que calientan, humidifican y filtran el aire que respiramos. El problema aparece cuando se inflaman de forma crónica, algo común en la rinitis y la alergia, y pasan a obstruir el paso del aire. El resultado es esa sensación de nariz tapada que no mejora, perturba el sueño y no cede solo con medicación.

La turbinoplastia es el procedimiento que reduce el volumen del cornete para desobstruir la nariz, con el cuidado de preservar su función. Aquí es donde entra el láser de holmio (sigla técnica Ho:YAG, de longitud de onda en torno a 2.100 nm).

Cómo funciona. El holmio es un láser pulsado, absorbido por el agua del tejido, con penetración relativamente superficial y buena capacidad de coagular. Aplicado sobre el cornete agrandado, reduce el tejido responsable de la inflamación y, al mismo tiempo, coagula los pequeños vasos, lo que disminuye el sangrado durante el procedimiento. Por actuar de manera localizada, procura preservar la mucosa de revestimiento y la función de humidificación de la nariz.

Una curiosidad: como la luz del holmio es infrarroja e invisible, el aparato proyecta además un haz de mira verde para que el cirujano vea exactamente dónde va a actuar. Por eso, en las imágenes de cirugía, este láser aparece verde.

Ventajas en este contexto. Dos características llaman la atención. La primera es la buena hemostasia: al coagular mientras reduce el tejido, el procedimiento tiende a cursar con poco sangrado. La segunda es la durabilidad de los resultados. En un estudio comparativo a largo plazo, la mejoría subjetiva de la respiración nasal fue referida por cerca del 67,5% de los pacientes tratados con holmio y el 74,4% de los tratados con láser de diodo, con mejoría objetiva del flujo aéreo tanto a los 6 meses como a los 3 años. [1]

Un punto que llama la atención es que reducir el cornete no mejora solo la nariz tapada. Al disminuir el volumen de la mucosa que reacciona a los alérgenos y de las glándulas que producen secreción, el procedimiento tiende a reducir también los estornudos, la rinorrea y el picor, es decir, el conjunto de síntomas de las crisis de rinitis alérgica. Un grupo japonés siguió a pacientes durante hasta cinco años tras el láser de cornetes y observó una mejoría mantenida de los estornudos, la rinorrea y la obstrucción, con buena parte de ellos sin medicación. [2] Y una revisión sistemática con metanálisis de 2023, que reunió 18 estudios y más de 1.400 pacientes, confirmó que la reducción de los cornetes mejora de forma significativa la obstrucción, la rinorrea, los estornudos y el picor nasal, con beneficio mantenido durante más de un año. [3]

A pesar de esta reducción del cornete y de la mejoría de la obstrucción y de los síntomas alérgicos, la alergia no deja de existir. Si la rinitis no se controla, el cornete puede volver a inflamarse con el tiempo. Por eso la turbinoplastia suele formar parte de un plan, y es importante mantener el seguimiento a largo plazo.

Blue laser (445 nm) en las enfermedades de la laringe y de las cuerdas vocales

Visión endoscópica de la laringe y las cuerdas vocales, objetivo del blue laser

La laringe alberga las cuerdas vocales, estructuras delicadas y en constante movimiento, responsables de producir la voz. Cualquier lesión allí, por pequeña que sea, puede alterar la voz y exige un tratamiento preciso, capaz de resolver el problema sin dañar el tejido fino y organizado en capas de la cuerda vocal. Es en este escenario exigente donde el blue laser (luz azul, de 445 nm) encontró un papel destacado.

Por qué importa el objetivo aquí. El objetivo principal del blue laser es la hemoglobina, por lo que actúa preferentemente sobre los vasos sanguíneos. Ocurre que muchas lesiones de las cuerdas vocales o son vasculares o están alimentadas por vasos anormales. Al ser absorbido por la hemoglobina, el láser coagula estos microvasos de forma selectiva, tratando la lesión con poco sangrado y procurando preservar el ligamento vocal y las capas más profundas, lo que ayuda a preservar la voz. Esta capacidad de actuar sobre los vasos es lo que se llama efecto fotoangiolítico.

Qué se puede tratar. En la laringe, el blue laser se ha empleado en una variedad de lesiones, entre ellas [4][5]:

  • lesiones vasculares de las cuerdas vocales, como varices, ectasias y pólipos hemorrágicos;
  • edema de Reinke;
  • papilomatosis laríngea (lesiones causadas por el VPH, que suelen recidivar);
  • leucoplasia y lesiones displásicas iniciales;
  • granulomas.

Ventajas en este contexto. Además de coagular, el blue laser también corta, algo que los láseres fotoangiolíticos clásicos, como el KTP, no hacen. En cirugía de la laringe, esta combinación se ha descrito como reunir, en un solo aparato, la propiedad de cortar y la de tratar los vasos. [4] Al ser conducido por una fibra muy fina, permite un abordaje preciso y poco invasivo de las lesiones de las cuerdas vocales, y la coagulación selectiva de los vasos mejora la visión durante el procedimiento. En la práctica, el blue laser ya se ha aplicado a diferentes lesiones vocales, como pólipos, edema de Reinke, papiloma y leucoplasia. [5] Por ser repetible, es además una opción útil cuando la lesión tiende a volver, como ocurre en la papilomatosis.

Vale la misma advertencia que en los demás ejemplos: la elección del láser y del abordaje depende del tipo de lesión, y el diagnóstico correcto viene siempre antes que la tecnología.

Láser Fotona (Er:YAG) en el ronquido y la apnea del sueño

Aplicación de láser en la garganta en un consultorio de otorrinolaringología

El tercer ejemplo cambia de nuevo el objetivo. En el tratamiento del ronquido y de la apnea obstructiva del sueño, muchas veces el problema está en la flacidez de los tejidos de la garganta, el paladar blando, la úvula y las paredes de la faringe, que vibran (el ronquido) y, en algunas personas, llegan a colapsar y obstruir el paso del aire (la apnea). El objetivo, en este caso, no es cortar ni retirar tejido, sino tonificarlo.

Cómo funciona. El láser Fotona, en el protocolo NightLase, usa un láser de erbio (Er:YAG, de 2.940 nm), en un modo llamado SMOOTH, de aplicación no ablativa. Calienta los tejidos de la garganta de forma controlada, sin cortar y sin anestesia. Ese calor provoca la contracción de las fibras de colágeno existentes y estimula la producción de colágeno nuevo en las semanas siguientes. El tejido tiende a volverse gradualmente más firme, con menos tendencia a vibrar y a colapsar durante el sueño.

Ventajas y límites. Es un procedimiento de consultorio, indoloro, sin cortes y sin tiempo de recuperación. Una revisión sistemática con metanálisis de 2025 concluyó que el láser de erbio es una opción segura y eficaz a corto y medio plazo para pacientes seleccionados con ronquido o apnea leve a moderada, con beneficios que suelen durar de 1 a 2 años. [6] Un ensayo clínico aleatorizado y controlado, con grupo placebo, también mostró una reducción significativa del ronquido con el protocolo NightLase, bien tolerado. [7] Un seguimiento de 4 años reforzó este perfil a lo largo del tiempo. [8]

El láser Fotona funciona mejor en el ronquido primario y en la apnea de grado leve a moderado, y no sustituye al CPAP en los casos moderados a graves. La mejoría, además, suele ser más nítida en los síntomas referidos por el paciente y normalmente necesita sesiones de refuerzo a lo largo del tiempo.

Los tres láseres lado a lado

El cuadro siguiente resume por qué cada láser va a una tarea diferente. Observe que la lógica es siempre la misma: la longitud de onda define el objetivo, y el objetivo define la aplicación.

LáserLongitud de ondaObjetivo principalAcción predominanteAplicación destacada
Blue laser445 nmhemoglobina y melaninacorta y coagula (fotoangiolítico)enfermedades de la laringe y de las cuerdas vocales
Holmio (Ho:YAG)2.100 nmaguacoagula y reduce volumenturbinoplastia (reducción de cornetes)
Erbio (Er:YAG, Fotona)2.940 nmaguacalienta sin cortar (no ablativo)ronquido y apnea (paladar y faringe)

Observe que el holmio y el erbio tienen el mismo objetivo (el agua), pero producen efectos bien diferentes debido a la longitud de onda, la forma de los pulsos y el modo de aplicación. Esto muestra que no basta con conocer el objetivo: el “cómo” también cuenta.

¿El láser es siempre la mejor opción?

Un láser es una herramienta, no un diagnóstico. Puede ser una buena elección en muchas situaciones, pero la decisión depende siempre de la causa del problema. Algunos ejemplos ayudan a entender:

  • Si la nariz se tapa por una desviación del tabique, reducir solo el cornete con láser puede no resolverlo, porque la obstrucción principal está en la estructura ósea y cartilaginosa.
  • Si la apnea del sueño es grave, el tratamiento de elección sigue siendo el CPAP o, en casos seleccionados, la cirugía, y no el láser.
  • En varios procedimientos existen alternativas que no usan láser (como la radiofrecuencia y las técnicas quirúrgicas convencionales), con buenos resultados.

Por eso, la pregunta correcta no es “¿cuál es el mejor láser?”, sino “¿cuál es el mejor tratamiento para mi caso?”. La respuesta viene de una evaluación que entienda el origen del síntoma antes de elegir la tecnología.

Preguntas frecuentes

¿Existe un “mejor láser” para la otorrinolaringología?

No. Cada láser tiene un objetivo y una finalidad. El que sirve para reducir cornetes no es el mismo que se usa para tonificar la garganta en el ronquido, ni el más indicado para cortar tejidos blandos con control del sangrado. El mejor láser es el más adecuado al objetivo de cada caso.

¿Todo tratamiento con láser duele o necesita anestesia?

Depende del procedimiento y del tipo de láser. La aplicación del láser Fotona para el ronquido, por ejemplo, es indolora y no requiere anestesia, mientras que los procedimientos que reducen o retiran tejido, como la turbinoplastia y las cirugías de la laringe, requieren una anestesia adecuada, definida caso a caso en la evaluación.

¿El láser siempre corta o retira tejido?

No. Algunos láseres cortan o reducen tejido (como el holmio y el blue laser), y otros solo calientan de forma controlada, sin cortar (como el Fotona en modo no ablativo). Son finalidades diferentes.

¿El láser usado en la cuerda vocal perjudica la voz?

El objetivo es justamente lo contrario: tratar la lesión preservando al máximo el tejido sano de la cuerda vocal. Al actuar de forma selectiva sobre los vasos, el blue laser procura preservar las capas responsables de la vibración y de la voz. Aun así, todo procedimiento en la laringe exige una evaluación y una técnica cuidadosas, y la recuperación de la voz se sigue caso a caso.

¿El láser de cornete cura la rinitis?

No. La turbinoplastia reduce la obstrucción causada por el cornete agrandado, pero la rinitis de base necesita su propio tratamiento. Sin controlar la causa, el cornete puede volver a inflamarse con el tiempo.

¿El láser Fotona sustituye al CPAP?

No siempre. En la apnea leve a moderada, puede ser una alternativa o un complemento. En la apnea moderada a grave, el CPAP o la cirugía siguen siendo el tratamiento de elección. La definición depende de la polisomnografía y de la evaluación individual.

¿Cualquier persona puede someterse a un tratamiento con láser?

La indicación es siempre individual y se define tras una evaluación médica. Existen situaciones que contraindican cada procedimiento, y el láser no siempre es la vía principal.

En resumen

El láser no es una tecnología única, sino una familia de herramientas que se diferencian por la longitud de onda y por el objetivo en el tejido. El holmio reduce cornetes con buena hemostasia, el blue laser trata lesiones de la laringe y de las cuerdas vocales coagulando los vasos y procurando preservar la voz, y el láser Fotona tonifica la garganta para ayudar en el ronquido y la apnea leve a moderada. Conocer estas diferencias ayuda al paciente a entender las opciones, pero la elección del mejor abordaje depende siempre del diagnóstico.

Si tiene dudas sobre obstrucción nasal, ronquido, apnea del sueño o sobre qué tratamiento tiene sentido en su caso, el camino es una evaluación que identifique la causa antes de decidir la tecnología.

El Dr. José Eduardo Marcondes es médico otorrinolaringólogo (CRM SP 107711 | RQE 43840), con actuación en cirugía nasal y en el tratamiento del ronquido y de la apnea del sueño, atendiendo en Morumbi e Itaim (São Paulo) y en Alphaville (Barueri).

Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. Las referencias a estudios se presentan de forma factual y no constituyen una promesa de resultados.

Referencias

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Sobre el autor

Dr. José Eduardo Marcondes

Médico Otorrinolaringólogo · CRM-SP 107.711 · RQE 43.840

Formado y residente por la Escola Paulista de Medicina (UNIFESP), con más de dos décadas de experiencia. Pionero en el uso de la cirugía robótica (TORS) para la apnea del sueño. Miembro del cuerpo clínico del Hospital Albert Einstein, Vila Nova Star y São Luiz. Miembro de la ABORL-CCF.

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